¿Tenemos abandonado al Ejército?

Cuando empezó la llamada “guerra contra el narcotráfico”, hace 10 años, se repitió que la participación de las fuerzas armadas en ese terreno sería temporal; que era imposible confiar en las policías, y que la intervención del Ejército era inevitable. Hoy, sobre todo luego de la emboscada ocurrida recientemente en Culiacán, hay dos expresiones que se repiten constantemente cuando se habla del Ejército: desgaste y sensación de abandono, aunque no menos adecuado es el término que usa Héctor Aguilar Camín: “hartazgo”. En efecto, las duras palabras del general Cienfuegos después de ese crimen atroz sugieren que a las fuerzas armadas se les acaba la paciencia con lo que les exigen sociedad, medios y Gobierno. ¿Tenemos abandonado al Ejército? ¿La exigencia que pesa sobre sus hombros es excesiva? De ser así, ¿qué herramientas en necesario otorgarle?

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La sangre de los militares les vale madres a los gobers preciosos…

Juan Pablo Becerra-Acosta M.

Subdirector Editorial de Grupo Milenio.

Así lo creo. Políticamente me parece que así es. Lo he visto a lo largo de décadas: la sangre derramada de soldados, marinos y policías federales les vale, les importa un comino a los gobernadores. ¿Hay un problema de secuestros en un estado? Que vengan los federales. ¿Las extorsiones se dispararon en otro? Llamen a los marinos. ¿Tenemos la entidad llena de combates entre narcos, ejecuciones, fosas clandestinas saturadas, con restos de cuerpos carbonizados y despedazados? A ver, señor Presidente, con la pena, pero, ¿no me manda unos soldados? Vaya, hasta para contener delitos del orden común, como es el caso del Estado de México ahora, échenme la mano, préstenme unos militares para que se suban a autobuses a volantear.

Son unos cínicos los gobernadores.

¿Y sus policías municipales, estatales y ministeriales? ¿Cuándo los van a capacitar? ¿Cuántas generaciones de policías impecables se podrían haber formado desde hace décadas con los miles de millones de pesos que les ha entregado el Estado mexicano a los gobernadores? Salvo alguna excepción por aquí y allá, tal vez en Yucatán, Coahuila y Neza, nada. Los gobers preciosos usan la lana para cualquier cosa menos la seguridad (ahí están los escándalos de corrupción), y cuando la usan, la usan pésimo: ahí están los indicadores delictivos.

Vamos a ver datos, datos que hemos publicado en Milenio, de esos que no perturban a los virreyes (que muchas veces también son mirreyes), y que nada más les inspiran discursos mustios y oportunistas ante los ataúdes de militares caídos...

En lo que va del sexenio han muerto 81 militares por agresiones de arma de fuego. Más de la mitad de los casos se presentan en dos entidades con notable presencia del crimen organizado: Tamaulipas y Jalisco. En estos estados han perdido la vida a manos de grupos criminales 41 elementos del Ejército (53.9 por ciento). No veo muy eficientes a las policías de esos estados, porque siempre han pedido la intervención de tropas en sus entidades. ¿O me equivoco?

En lo que va del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto se han contabilizado mil 45 agresiones directas contra militares por grupos de la delincuencia organizada. Durante este año se han registrado al menos 102 acometidas de criminales. En 2013 se registraron 482 agresiones; en 2014 fueron 276, y para 2015 hubo 185 agresiones.

Durante el sexenio de Felipe Calderón hubo 2 mil 805 agresiones contra militares: en 2007 fueron 48; en 2008 hubo 106; durante 2009 se registraron 207; los años más cruentos fueron 2010 (621), 2011 (mil nueve) y 2012 (814).

¿Tenemos abandonado al Ejército? En ese sentido sí: cuando usas algo y lo desechas, y lo vuelves a usar y lo lastimas, y lo vuelvas a requerir y permites que lo mancillen, como ocurre gracias a la irresponsabilidad de los gobernadores, sí.

Desde el sexenio de Vicente Fox, a la mitad de esa administración, fui de los que redactaron que el Ejército tenía que salir a las calles, ya, ante la incapacidad e ineficiencia de las policías locales. Iluso. Pensé que los gobernadores asimilarían la emergencia y se pondrían a trabajar. Han pasado trece años y díganme ustedes, con datos duros que sustenten su éxito, el nombre de un gobernador que tenga efectivos capaces y equipados para hacer frente a los embates del crimen organizado. Uno solo que haya sometido a las mafias locales. Ni uno. Todos dicen que es problema federal. Como el secuestro, las extorsiones, el narcomenudeo, y ahora hasta los asaltos.

Desde que los militares salieron formalmente de los cuarteles -hace casi diez años- para combatir al narco, se han registrado... más de cuatro mil agresiones armadas contra militares. Al menos un ataque cada día. Mucha sangre derramada. Pero les vale a esos señores de los spots, amos de sus estados...

jpbecerra.acosta@milenio.com

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