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Jueves , 21.03.2019 / 20:27 Hoy

Inventé los emojis de niña… porque no sabía inglés: Ángela Guzmán

Entrevista

La diseñadora, contratada por Apple, es la mujer que puso los cimientos para la creación de un lenguaje internacional, de expresiones que hoy entiende cualquiera que posea un dispositivo electrónico.
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Ángela Guzmán es quien puso los cimientos para crear un lenguaje internacional, el de expresiones que hoy entiende cualquiera que tenga un gadgets. Ella diseñó los primeros emojis de Apple y hoy continúa su trabajo en ese ámbito de las tecnologías digitales.

Nació en Bogotá, Colombia, y a los 8 años de edad se mudó a Florida, Estados Unidos. Años más tarde se fue a Providence, Rhode Island, donde tuvo la oportunidad de asistir a Rhode Island School of Design (RISD), catalogada como una de las mejores escuelas de diseño del mundo. Ahí cursó obtuvo la maestría en diseño gráfico.

Es la menor de cinco hermanas y creció en un matriarcado, en el cual le enseñaron que las mujeres pueden obtener el desarrollo personal y profesional que les plazca. Le encantan los plátanos maduros y aunque le gustaría usar la bicicleta como transporte, prefiere mantenerlas a distancia y solo dibujarlas.

Ángela compartió con nosotros, vía Skype, la aventura en ese nuevo mundo y el impacto que, a su corta edad, le causó el no hablar inglés:

“La única forma de comunicarme era con dibujos. Cuando quería conversar con mis compañeros del colegio sacaba una hoja y dibujaba animalitos con expresiones. Desde entonces me encantaba dibujar”. Éstos, confiesa, fueron los primeros pasos de una carrera en el mundo del diseño.

Ha trabajado en Apple, Airbnb y actualmente es diseñadora de experiencia de usuario en Google. Su nombre es famoso por cientos de cosas, pero principalmente por dos: ella creó la primera generación de emojis para Apple y actualmente participa en el diseño de Google assistant.

Su trabajo no se queda ahí. Sus trazos y colores también podemos encontrarlos en productos como FaceTime, Photo Booth, Messenger y Apple Mail. La lista es larga, pues lleva 10 años en el diseño para nuevas tecnologías.

¿Cómo empezaste en el mundo de la estética tecnológica?

En 2008 yo estudiaba en RISD. Un día llegó a la escuela un grupo de reclutamiento de Apple y al comentar las actividades que desarrollaba la empresa, ofrecieron la posibilidad de obtener una pasantía en Apple. Algunos amigos me aconsejaron que entregara mi hoja de vida a los presentadores. Llena de incertidumbre, lo hice.

“Pasaron dos días y mi teléfono móvil sonó. Era personal de Apple que me marcaba para acudir a una entrevista de trabajo. Esta oportunidad consistía en una pasantía de verano como practicante en las instalaciones de Apple en Cupertino, California.

“La persona que me habló, dijo que el equipo que diseñó el iPhone estaba interesado en hablar conmigo. Obviamente dije sí, asistí a la entrevista y aunque estaba nerviosa, creo que mis respuestas fueron bien recibidas, pues me invitaron a trabajar con ellos”.

¿Cuáles hiciste primero?

Mi primera asignación fue precisamente crear los emojis de Apple; diseñé la sortija de compromiso, el vestido color turquesa, el cono de confeti y unos 180 emojis más. Mi inspiración para diseñarlos se basó en la observación de objetos cotidianos y de aquellos que se usan en ocasiones y festividades especiales.

¿Cuando eras pasante, sabías del impacto de tus diseños?

En ese momento no. Pero ahora, después de tantos años, estoy asombrada… sin querer coloqué la primera piedra de lo que hoy es de verdad un lenguaje internacional. Es decir, aquí y en Japón todo mundo entiende de qué se habla cuando se envía una carita sonriente o una sortija de compromiso. La verdad es que en ese tiempo solo pensaba en lo que sucedía a mi alrededor, es decir, un día estaba en la universidad y al otro me encontraba en la misma fila que Steve Jobs para comprar sushi a la hora del almuerzo.

¿Y te pagaban bien?

No recuerdo cuánto me pagaron en la pasantía, sin embargo, el mejor pago fue ser parte del equipo de diseño del iPhone. Ahora, a 10 años de distancia de ese primer trabajo creo que sin proponermelo cumplí el sueño americano, pues al cubrí las expectativas de diseño de la empresa y fui contratada de tiempo completo. Ese inicio me permitió ir hasta donde estoy hoy: en Google. 

“El reto en Apple era crear, por ejemplo, una manzana lo más parecida a la realidad y aplicar la estética visual como pedía la empresa”.

¿Cómo haces para mantener tus raíces colombianas?

El estar en EU me ha hecho feliz, porque he disfrutado muchas oportunidades; sin embargo, nunca dejo de sentirme latina. Siempre tomo un buen jugo fresco para recordar las mañanas colombianas y estoy en contacto con mis raíces latinas, mediante la lectura de maestros de la literatura colombiana, entre ellos Gabriel García Márquez (uno de mis favoritos). Actualmente estoy leyendo Cien años de soledad y en esos relatos encuentro el realismo mágico que le da a nuestra cultura latina la esencia que nos hace tan especiales, sin importar si estamos lejos de casa.

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