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Jueves , 25.04.2019 / 04:51 Hoy

Ni soy el más zapatista ni pienso mediar entre “Marcos” y AMLO: Jesús Ramírez Cuevas

Entrevista

Aficionado a los Pumas, al cine nacional y a la música, el vocero del Presidente dice, evocando a Guillermo Prieto, que se diferencia de sus antecesores en que él saldrá de la función pública “tan pobre como llegó”.
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Tiempo para leer y seguir por televisión los partidos de los Pumas de la UNAM son dos cosas que extrañará a partir de hoy el vocero del gobierno federal, Jesús Ramírez Cuevas, ya instalado en su oficina de Palacio Nacional.

Periodista, aficionado al bolero y al góspel, pasando por los ritmos originarios africanos, es también amante de la Época de Oro del cine mexicano y del nuevo boom que encabezan Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón.

Llevar el mensaje de un gobierno “es una tarea difícil”, pero se diferenciará de sus antecesores, como Marta Sahagún (Vicente Fox), Alejandra Sota (Felipe Calderón) y Eduardo Sánchez (Enrique Peña), en que él, dice, no va a encumbrarse ni a beneficiarse a costa del pueblo, por lo que terminará su gestión en la función pública “igual de pobre” que cuando la inició.

Afirma que su zapatismo es solo periodístico y por herencia de sangre que le dejó su abuelo, quien integró el Ejército Libertador del Sur, por lo que no buscará que el presidente Andrés Manuel López Obrador y el subcomandante Marcos arreglen sus diferencias.

¿Quién es Jesús Ramírez Cuevas? ¿Cómo se define?

Soy un ciudadano mexicano que está convencido de que deben prevalecer los derechos de los mexicanos en función de lo que pasa en el país de la acción pública. Soy un periodista que ha hecho de su trabajo la documentación y la investigación de los problemas nacionales, pero también de lo que le pasa a los mexicanos que no tienen voz y que quieren un país mejor. Mi trabajo ha sido documentar todo este proceso de defensa del territorio, de los derechos humanos, del medio ambiente y de los pueblos indígenas.

¿Qué le apasiona?

Me apasiona la música, la poesía y la política, pero sobre todo vivir.

¿Qué música escucha?

Me gusta todo: el bolero, el rock, la música popular y global de la palabra. La música de las regiones, los ritmos desde los tradicionales, pasando por el góspel espiritual estadunidense, hasta la música negra africana y la originaria europea. Las fusiones, la clásica, los ritmos latinoamericanos, la trova latina.

¿Sus películas favoritas?

Está difícil, porque tengo gustos eclécticos, pero me encanta el cine clásico mexicano, toda la Época de Oro. Pero también el nuevo cine mexicano que irrumpió para quedarse y ganó un lugar en Hollywood. También el cine de arte, aunque Hollywood no deja de ser parte de la fascinación de lo que es el desarrollo cinematográfico y las corrientes de lo que representa el arte, la pintura, la literatura, las vanguardias culturales y todo lo que es el desarrollo de las expresión visual.

Una de sus pasiones fue el zapatismo, usted era más zapatista que el subcomandante Marcos, quien es adversario de AMLO. ¿En qué momento cambió de bando?

Como reportero llegué a Chiapas y reconocí que la inconformidad de algunos mexicanos llegaba a grado tal que estaban dispuestos a dar la vida por cambiar sus circunstancias; después vi que quienes habían tomado esa decisión eran los pueblos más pobres, que hablaban otra lengua y tenían otra visión del mundo, ignorados por 500 años. Y no es que yo haya sido el más zapatista de nada, mi abuelo fue uno de los combatientes del movimiento originario del Ejército Libertador del Sur, de hecho fue el último presidente de la Unión de Veteranos del Ejército Libertador del Sur.

Por origen, sensibilidad e historia familiar he tenido esta vertiente de resistencia popular. Con mi trabajo periodístico llegué a Chiapas, donde estos indígenas se habían levantado en armas. Me interesaba documentar cómo era posible que en medio del proceso de modernización, la entrada al primer mundo, como decía el gobierno de Carlos Salinas y firmaba un TLC, había un sector que cuestionaba esta modernidad neoliberal. Como periodista, ciudadano y conocedor de los procesos políticos y sociales, me interesó documentar éste y me involucré varios años como colaborador de La Jornada, Reuters y AP... nunca he pensado en la posibilidad de conciliar entre Marcos  y López Obrador, no es mi trabajo.

Hablando de sus nuevas funciones, ¿cómo se diferenciará de personajes que estuvieron ahí antes, como Marta Sahagún, Alejandra Sota y Eduardo Sánchez?

Es una gran responsabilidad tener que expresar lo que un gobierno de cambio tiene que decir. A diferencia de todos los que mencionaste, a nosotros nos toca cambiar el país. Todos han reproducido el privilegio de estar en el poder y han hecho gala de eso para beneficio personal. Nosotros queremos ser como Guillermo Prieto: “terminar igual de pobres que como cuando iniciamos la función pública”.

¿A qué equipo le va?

A los Pumas. Sobre todo me gusta el futbol, no voy al beisbol (deporte favorito de su jefe) ni al basquetbol.

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