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“En mis tiempos libres me gusta hacer pan, y no PAN institucional”

Apasionada de la repostería, la legisladora que también cuenta con una licenciatura en Educación Preescolar, se califica como una mejor hogareña, que disfruta comer en casa los fines de semana con su familia.
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“En mi casa hacemos pan, pan de todo tipo, relleno de crema, de queso. En mi casa hacemos pan, y no sólo PAN institucional”, cuenta a MILENIO la diputada local, Mónica Rodríguez Della Vecchia, de origen veracruzano, que desde hace 25 años se encuentra viviendo en Puebla. 

Apasionada de la repostería, la legisladora que también cuenta con una licenciatura en Educación Preescolar, se califica como una mejor hogareña, que disfruta comer en casa los fines de semana con su familia. 

Con tan sólo 44 años de edad, Della Vecchia recuerda que su llegada al servicio público viene de familia, pues si bien sus cinco hermanos (tres hombres y dos mujeres), actualmente no se dedican a la política, sí proviene de una familia panista, dónde su papá fue secretario general del PAN en Orizaba y tíos y primos ocuparon presidencias municipales y diputaciones locales, “traía la semilla sembrada, no participaba, pero los temas de conversación de mi familia eran de política”. 

“Todos mis hermanos tienen diferentes profesiones, y yo, la más pequeña, me dedico a la política, por eso me quieren desheredar”, comenta entre risas, asegurando que es broma. 

Añadió que uno de los datos curiosos en su vida, es que su padrino de bautizo fue presidente municipal de Cordoba por el PAN, y su padrino de primera comunión, edil de Orizaba, también por Acción Nacional; ambos fueron a su boda, cuando eran alcaldes. 

Su llegada a Puebla fue para estudiar la carrera de Educación Preescolar, la cual ejerció al término de la misma. Durante unos años dio clases de segundo de Kinder en el Instituto Andes, “todos nos venimos a estudiar a Puebla, porque era la ciudad más cercana y daba la oportunidad de estudiar en universidades de prestigio. Llegué a Puebla a estudiar la licenciatura en Educación Preescolar, es decir soy miss de kínder, soy educadora”. 

Ya con la ciudadanía poblana y con tres hijos, Mónica nos cuenta que tras concluir su carrera se casó con Pablo Rodríguez Regordosa, que fue compañero de clases de sus hermanas, y a quién desde novios lo acompañó a eventos políticos del PAN, por lo que milita en dicho partido desde hace 15 años. 

El ver a su esposo en el servicio, agrandó su curiosidad por servir, y fue así que comenzó a involucrarse más en tareas políticas, hasta llegar hoy en día a diputada local, donde es presidenta de la Comisión de la Familia y los Derechos de la Niñez, donde recuerda su paso por la docencia. 

Tras tener a sus tres hijos, se retiró de la docencia, sin embargo se describe como una mujer a la que no le gusta no hacer nada, por lo que adquirió una franquicia de café, y comenzó a trabajar en ella, pues era un trabajo donde podía combinarlo con los quehaceres del hogar. 

El trabajar constante, relata, es un aprendizaje de su mamá, quien le permitía ver la televisión, pero a la par debería estar tejiendo, ya que siempre insistió que ella y sus hermanos deberían hacer algo de provecho. 

Es por ello que a sus hijos, siempre les inculcó el valor del dinero y del trabajo, por lo que desde pequeños, los obligaba a leer libros de finanzas, “deben saber cómo generar lo que necesitan para vivir”. 

Tanto su hija y ella comparten el gusto por hacer postres, tras su jornada diaria en el Congreso Local, arriba a su casa y comienza a cocinar, donde la pasta la hace desde la masa, donde tiene una máquina especial hecha por su hijo, para cortarla, explica. 

La realización de postres, lo aprendió desde pequeña ya que, explica, a su mamá no le gustaba prepararlos en navidad, por lo que decidía que eran las niñas (ella y sus hermanas), a quién les tocaba hacerlos, y desde ahí perfeccionó su técnica. 

Hoy en día, además de ser una pasión la realización de postres, ella adora pasar tiempo con su familia, donde todos los días los cinco integrantes de la familia comen juntos, y los temas de política salen a la mesa, al igual que la historia de México, pues a su esposo es un tema que apasiona y le gusta discutir con sus hijos. 

“La verdad tratamos y me encantan las actividades familiares, preparar la comida. Preferimos comer en casa los fines de semana. Yo hago la pasta, desde el inicio, el huevo la harina, mis abuelos fueron italianos, y pues de ahí viene el amor a la cocina”, expone al añadir que los viajes largos en carretera, es una de las pasiones que disfruta con su familia. 

“Estoy convencida que los recuerdos familiares se quedan para el futuro, por lo que trató de viajar con mis hijos, que aún van conmigo, pues ya están en la universidad”. 

Si bien desde pequeña y en su adolescencia, el ballet y el flamenco fueron sus principales gustos, hoy por el tema de su trabajo legislativo, y hogareño, ya no lo practica, pero se da tiempo para realizar pilates y yoga. 

Mónica Rodríguez, reconoce que uno de sus pasatiempos es el orden, e incluso le sirve de relajación cuando tiene un día pesado, por lo que al llegar a su casa, en ocasiones ordena completamente su recamara o alguna otra habitación. 

“Me gusta tener todo ordenado y en su lugar. Me relaja ordenar, a veces cambio por completo mi armario, o alguna habitación. Me considero demasiado ordenada”, finalizó explicando que disfruta la labor que hoy en día realiza en el Congreso Local, y que si bien no es un aula de clases con niños de preescolar, es un lugar donde busca emprender iniciativas a favor de este sector. 


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