ENTREVISTA | POR LUIS ALATORRE

Monseñor José Fortunato Álvarez Valdez Obispo de Gómez Palacio

Señala que no puede haber paz si no se construye a través de la justicia "y la justicia humana que es la que los hombres hemos construido, a través de las leyes". 


"Amnistía al narco, un grave retroceso"

Obispo de Gómez Palacio, José Fortunato Álvarez Valdez.
Obispo de Gómez Palacio, José Fortunato Álvarez Valdez. (Miguel Ángel González Jiménez/Archivo)

Gómez Palacio, Durango

El Obispo de Gómez Palacio, Monseñor José Fortunato Álvarez Valdez, indicó que la llegada de un nuevo año es la renovación de la esperanza de todo ser humano.

Donde la misión como iglesia es siendo constructores de la paz entre su grey, en tanto que la sociedad asume un año electoral donde partidos, candidatos e incluso gobiernos vigentes están obligados a generar ciudadanía, mediante el Estado de Derecho, respondiendo con eficacia a través de sus instituciones, pues no hacerlo seguirá despertando más inconformidad e incredulidad.

Desde hace un año y nueve meses arribó a la Diocesis de Gómez Palacio, Fortunato Valdez, de formación jesuita, se declara abierto y liberal y por tanto no limita temas ni preguntas.

Por lo que pasa del tema de la espiritualidad al social, de la violencia que le ha tocado vivir a esta zona del país, como el tema electoral que invadirá al país a partir de este 2018. 

¿Cuál es el mensaje del Obispado de la Diócesis de Gómez Palacio?

El mensaje que como iglesia hemos venido dando, sobre todo en una temporada de fin de año es el tratar de seguir siendo constructores de la paz, de la armonía en nuestras familias con un sentido cristiano a todas las fiestas recientes como la Navidad y las propias posadas que se están descristianizando.

"Quienes les dan un matiz y un carisma a las instituciones son las personas y si una persona no tiene valores, no tiene compromiso, no tiene una visión política de entrega con una sociedad a la que está sirviendo, es un difícil que se pueda tener confianza en eso".

Pues cristianizarnos es esa oportunidad de reflexionar de hacer nuestro balance de vida, ver las cosas buenas que hemos logrado y los retos que tenemos, pero sobre todo tratar que todo estos encuentros sean con paz y armonía, sin violencia para tener familias fuertes, comunidades fuertes y ciudades fuertes.

¿Cómo ha sorteado la Iglesia en esta parte del norte del país la violencia que vivió hace algunos años?

Aquí el tema de la consecuencia de la violencia que nosotros enfrentamos, o sea todo el daño y el deterioro del tejido social que vemos tiene que ver directamente con las víctimas.

La iglesia trata con muchas familias todos los días, todas las semanas y muchas personas se acercan, familias que perdieron hijos y nosotros escuchamos el dolor de aquellas personas que lloran a sus desaparecidos y la iglesia es muy consciente y acompaña sobre todo a los que vivieron en un pasado cercano y que de alguna forma se sigue viviendo, ya no a tan gran escala, pero la violencia no ha parado, pues es una herida lacerante que se tiene en todo México y no sólo en en norte y más se ha agravado al fi nal de este sexenio.

Algunos de los actores de este proceso electoral han mencionado como propuestas la amnistía a los delincuentes (AMLO). Dios promulgó del perdón, pero también la justicia. ¿Cuál es su opinión al respecto?

No puede haber paz si no se construye a través de la justicia y la justicia humana que es la que los hombres hemos construido, a través de las leyes es la que se aplica en determinado momento histórico para poder resolver las situaciones.

Yo creo que aquí lo importante es la construcción del Estado de Derecho que la gente tenga confianza en las instituciones, pero no hay confianza en las policías, no hay confianza en los que investigan y es impresionante ver cómo a las personas que les roban sus casas o que les hacen algún daño, el vía crucis para denunciar, para ser citados, para que puedan ser atendidos en una denuncia que prácticamente las mismas instituciones tendrían que apoyar.

Entonces hay una democracia muy grande, por eso yo creo que se oyen esas voces de que es más fácil arreglar a “la mexicana”, es decir, hablando con las gentes, dejándolos trabajar y no.

Yo creo que eso es un retroceso porque sería más de lo mismo, tendríamos que seguir trabajando por la construcción del Estado de Derecho, formar funcionarios con valores, que quieran servir, que quieran trabajar y que tengan esa visión de ayuda y de cercanía con las víctimas, que ayuden a resolver los problemas, que investiguen y que puedan aportar algo contra esta violencia que se está viviendo.

¿Fortalecer las instituciones no sólo en su estructura, sino en las personas que están al frente?

Las instituciones, en las personas, es decir, en quienes toman las decisiones, pues quienes les dan un matiz y un carisma a las instituciones son las personas y si una persona no tiene valores, no tiene compromiso, no tiene una visión política de entrega con una sociedad a la que está sirviendo, es difícil que se pueda tener confianza en eso.

Entonces esto se tiene que seguir trabajando, es una cultura generacional, no es de un año o un sexenio, tampoco de una etapa muy específica es generacional y uno tiene que estar pensando en los hijos, cómo criarlos, cómo formar a un hijo que hable de honestidad en un tiempo en que ve cosas muy diferentes.

Cómo hablar de un valor de la responsabilidad, de la generosidad, del desprendimiento, de la solidaridad con quienes han perdido algo y tenemos que concentrarnos en las escuelas, en quienes están formando, en el seno de la familia como lo insiste la iglesia.

Precisamente, esa la falta de credibilidad se traduce en la sociedad con no ir a votar? ¿Cómo revertirlo y cuál será el mensaje de la Iglesia?

Yo dividiría dos cosas. Primero creo que los mexicanos por nuestra cultura política hemos hecho nada más del voto la única llave para construir la democracia, como la única forma, como si fuera exclusivamente la medida para poder cambiar las cosas y todo se enfoca en las elecciones.

Es decir, cuando hay un año electoral todo mundo cambia, muchas empresas “reviven”, los candidatos están prometiéndose o entre ellos peleándose como siempre y se está gastando en todo ello una fortuna que es insultante haciendo otro tipo de problemas por resolver y apenas estamos en precampañas y dirigidas solamente a sus grupos de militantes y simpatizantes a cada una de las coaliciones o grupos que se formaron.

"No puede haber paz si no se construye a través de la justicia y la justicia humana que es la que los hombres hemos construido, a través de las leyes es la que se aplica en determinado momento histórico para poder resolver las situaciones".

Pero por supuesto que se tiene que (ir a) participar y es el voto el que se tiene que ejercer, pero yo pienso que el voto como medio para ejercer el poder o alcanzar el poder sí es necesario.

Pero la construcción de ciudadanía no se hace solamente con el voto, la construcción de ciudadanía se hace con la participación de las diferentes instancias que se tienen con municipios, con comunidades en los ejidos, los organismos de la sociedad civil para salir en apoyo de aquellos lugares alejados de la zona urbana.

Como ejemplo en Gómez Palacio como como Diócesis once municipios, no sólo hablamos de Gómez Palacio o de Lerdo, pero ya hablar de San Juan de Guadalupe, de Cuencamé, de Tlahualilo o hablar de Mapimí, pues uno realmente ve municipios abandonados.

No hay promoción ni cultural, social o deportiva, pues ni llega presupuesto como programas sociales, más aquello que ya está etiquetado y no puedes tú construir ciudadanía responsable si no hay proyectos que se involucren no en las grandes ciudades, sino donde está la gente más necesitada.

Para eso es necesario el despertar de la sociedad, los laicos, las organizaciones civiles, me refiero a organismos de misericordia, a organismos que la iglesia siempre ha tenido, ya sea atendiendo dispensarios, en apoyo a gente vulnerable, todo lo que tiene que ver con la atención a adultos, a mujeres, a niños, etcétera y esa es la forma en que las personas y los partidos políticos incluso deberían de trabajar para ganarse a la gente, no nada más cuando hay elecciones.

Este año en el 2018 va a comenzar y todo va a girar en torno a quién va a ser el siguiente Presidente como si fuera solamente el acceso al poder y hay que dividir: el voto como acceso al poder es algo inevitable en lo que hay que participar y ejercer nuestro derecho, pero la construcción de democracia va mucho más allá, pues va en la parte de la participación política, social y ciudadana sobre todo de nuestros laicos en la solución de los problemas que padecemos como comunidad.

dcr