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Martes , 19.02.2019 / 12:45 Hoy

Soy feminista, pero mi gusto culposo son las revistas de moda: Geraldina González de la Vega

Entrevista

La presidenta del Consejo para Prevenir y Erradicar la Discriminación dice enfrentar el patriarcado todos los días, desde tener patrones que le pedían servir el café, hasta sentirse acosada en el transporte público.
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En octubre del año pasado Geraldina González de la Vega (Ciudad de México, 1975) asumió la presidencia del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en Ciudad de México y afirma que estos meses sirvieron para “conocer al equipo y empezar a identificar las áreas de oportunidad”.

Se define feminista y asegura que enfrenta al patriarcado a diario, el cual, para ella, tiene un perfil: un hombre de edad media, que no tiene una discapacidad, no pertenece a una población indígena y profesa la religión mayoritaria.

Obtuvo su primer empleo cuando cursaba el sexto semestre de la carrera, Derecho, como técnica académica, y su trabajo más aburrido fue en la Secretaría de Hacienda revisando estímulos fiscales para empresas.

¿En verdad se puede erradicar la discriminación?

Ese sería el ideal, es la utopía; lo que buscamos es eliminarla a través de medios jurídicos, educación e información… todas las personas somos iguales y tenemos los mismos derechos y oportunidades.

¿Se ha sentido discriminada?

Por supuesto, vengo de una profesión muy tradicionalista y suele ser muy patriarcal. Tuve jefes que me pagaron menos a pesar de hacer el mismo trabajo que un compañero hombre, porque no tenía que mantener a una familia. He tenido patrones que me pedían servir el café, he estado en reuniones donde no se escucha mi palabra y la de un hombre sí, se han referido a mí como señorita y no licenciada. En la calle también, me han lanzado piropos, el acoso sexual en el transporte público sí me ha tocado. 

¿Qué significa ser feminista en 2019?

En lo macro implica hacer visibles los derechos de las mujeres y que tenemos acceso a las mismas posibilidades que los hombres, no se trata de una lucha entre géneros ni de posicionarnos como superiores, sino de terminar con una cultura en la que el varón es el modelo de las cosas.

Significa luchar contra el patriarcado, que implica a un hombre de edad media, que no tiene una discapacidad, no pertenece a una población indígena y profesa la religión mayoritaria. Ser feminista implica buscar erradicar este sistema que perpetúa las relaciones jerárquicas entre este hombre modélico y los demás e incluir a quienes se les denomina “los otros”, quienes han sido excluidos del sistema. 

En lo micro implica visibilizar la vida de violencia que agravia a las mujeres en el día a día. El hecho de tener que elegir qué ponerte con base en el lugar, como el metro o la calle por la noche, atendiendo al resguardo de nuestra integridad, me parece una de las luchas más importantes que tenemos este año. 

¿Ha enfrentado al patriarcado? 

A diario. El patriarcado es un sistema que está totalmente arraigado en nuestras relaciones. Por decir: la maestra de la escuela de mi hija me llama para avisarme que dejó su suéter cuando el encargado de eso es mi marido. Aún tenemos instalada la idea de que las mujeres somos las cuidadoras primarias o las cuidadoras únicas de los hijos.

¿Tiene algún gusto culposo?

Me gustan las revistas de moda y chismes, aunque ya no las compro. Me gustan aunque replican estereotipos de belleza. 

¿Cuál fue su primer empleo?

Fue cuando estudiaba la carrera, en sexto semestre entré como técnica académica en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y colaboré en el área de legislación y jurisprudencia revisando diarios oficiales de 1973 a 1995 para crear una base de datos.

¿Artículo constitucional que la haya marcado?

El artículo primero constitucional es gran parte de la razón por la que estoy aquí. 

¿Alguna película con la que haya reído y llorado?

La de Somos campeones. Es una película maravillosa que hace cotidiana la discapacidad, porque generalmente los filmes con esta temática nos presentan el lado trágico, de la no integración. Es divertidísima, pero conmovedora, porque presenta varios de los obstáculos que tienen las personas con discapacidad. 

¿Qué libro está leyendo?

Estoy leyendo sobre el holocausto, Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal, de Hannah Arendt. 

¿Se le ha declarado a alguien?

Sí, muchas veces, incluido a mi esposo. Le empecé a hablar y lo invité a una exposición. Y si cuenta haberme ido a vivir a Alemania por él, es más que declararme.

¿Cuál ha sido su trabajo más aburrido?

Hubo un tiempo en el que trabajé en Hacienda y me tocaba revisar un estímulo fiscal para empresas. Me parecía tan aburrido porque era árido para mí.

Entrevista por: J. Mendoza y J.L. Medina.

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