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Jueves , 25.04.2019 / 07:18 Hoy

De neblinas y Don Goyo

Los 500 años y Hernán Cortés (IV)

Víctor Bacre Parra

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 A Elsa Ruiz López

Escribí en una colaboración publicada en esta misma columna, hace algunos ayeres: “Estar frente a la tumba del extremeño Hernán Cortés, junto al altar mayor en el templo de Jesús de Nazareno anexo al Hospital de Jesús-que mira a la calle de República de El Salvador, en pleno Centro Histórico de la Ciudad de México-me produjo varios sentimientos encontrados”.

“Por un lado, el rechazo, la antipatía y hasta la animadversión a su recuerdo y, por el otro, la admiración, la aceptación y hasta el reconocimiento a su figura y, en ambos casos, el incluirlo, nos guste o no, como uno de los protagonistas en la existencia, construcción y devenir de la propia formación social mexicana contemporánea”.

“Considero que así es la historia humana universal y local: llena de aciertos y de errores, de hazañas y fracasos, de luces y sombras, de amores y odios, de libertades y de esclavitudes, de lealtades y de traiciones, de individualismos y de colectivos, de esperanzas y barbaries, de batallas y pacificaciones, de fobias y de filias. Y, todo ello, se podría consensuar que es parte misma de la propia condición humana”.

En esa misma dirección, Alejandro Gazcón Mercado, actual director del Hospital de Jesús en la Ciudad de México-propiedad de Hernán Cortés y, por lo mismo, actualmente de sus herederos-, nos comparte: “Nace Cortés en Medellín, Extremadura, en 1485. Martín Cortés de Monroy y Catalina Pizarro (Francisco Pizarro, conquistador de Perú, era su primo segundo), fueron sus padres. A los 19 años, en 1504, se embarcó para el llamado nuevo mundo. Nicolás de Ovando, gobernador de Sto. Domingo lo nombró escribano y encomendero en la región de Daigú”.

“Se embarcó en la expedición de Diego de Velázquez, en 1511, a colonizar Cuba, y ahí se relacionó con Pedro de Alvarado, Francisco de Montejo y Bernal Díaz del Castillo. El 1 de febrero de 1519, Hernán Cortés se embarcó de Cuba a la Nueva España, al mando de 11 navíos y de un poco más de 500 hombres.

En el 25 de marzo de 2019, se cumplirán los 500 años, de que Hernán Cortés y su ejército de europeos fundara Santa María de la Victoria (en lo que hoy o es Tabasco, o Campeche o Yucatán), frente a una gran Ceiba a la que golpeó con su espada y la declaró como: “La primera población fundada en la Nueva España”.

Inmediatamente-dicen las crónicas-, Fray Bartolomé de Olmedo y su capellán Juan Díaz, celebraron la también primera misa en tierra firme americana. “En 1519, Cortés y sus soldados entraron a la gran Tenochtitlán y fueron recibidos en un paraje llamado Huitzilán, frente al hoy Hospital de Jesús, por el Emperador Moctezuma” (Gascón, M.J.: “Breve Historia del Hospital de Jesús”, Vertiente Editorial, 2006).

“El 13 de agosto de 1521, se consumó la conquista de Tenochtitlán; Cuauhtémoc, último Emperador Azteca y defensor de la ciudad, cayó en poder del conquistador(...)Hernán Cortés regresó a su patria 23 años después de haber salido de ella. Murió en Castilleja de la Cuesta en 1547 a los 62 años de edad; sus restos reposan en el templo de Jesús de Nazareno anexo al Hospital de Jesús(...) Hernán Cortés es estimado como uno de los conquistadores y colonizadores más importantes de España” (ibid).

Por su parte, admiradores y detractores del conquistador y de sus huestes, se han enfrentado en discusiones y argumentaciones que van desde llamarlos “conquistadores, saqueadores y asesinos destructores” hasta los que los nombran “portadores de la religión, lengua y constructores”. Es una polémica permanente que, en este 500 aniversario de la referida gesta, se reactualizará y tendrá sus nuevos expositores y protagonistas.

En un contexto, en 2010 y con el pretexto de un encuentro de futbol entre sus selecciones nacionales, se bañó de pintura roja el monumento Cortes, construido en la plaza principal de su pueblo. El diario español “EL Mundo”, publicó”:

“Manchan con pintura roja una estatua de Hernán Cortés por ser un ‘insulto a México”. Álvaro Carvajal | Efe | Madrid. Actualizado jueves 12/08/2010

“Medellín está “indignada”. Este miércoles la estatua de Hernán Cortés, conquistador de México y ciudadano ilustre de la localidad de Badajoz, ha aparecido manchada de pintura roja. El ataque lo ha reivindicado un grupo llamado Ciudadanos Anónimos que lo justifica por ser un “insulto” a México.

En unos panfletos tirados a pie de la escultura, dicho grupo critica que el conquistador pise la cabeza de un indio, sin embargo, el alcalde de Medellín, Antonio Parral, ha condenado el “acto vandálico” y ha criticado su “falta de conocimiento y de documentación histórica”(...) se trata de dioses o ídolos de la cultura azteca. Ciudadanos Anónimos califican la escultura como “la glorificación cruel y arrogante del genocidio y un insulto al pueblo de México” y, en un comunicado remitido a Efe, exigen la sustitución de “esta representación fascista de Hernán Cortés por otra, como, por ejemplo, un monumento a todos los caídos en estas invasiones…“.

(También estuve en esa localidad, Medellín, Extremadura y me molestó mucho el ver la estatua de D. Hernán-a caballo-, en su plaza principal y en la que una de las patas del equino está aplastando la cabeza que se mira es de un “indio mesoamericano”, aunque ahora se quiera ocultar y decir que es la cabeza de un ídolo).

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