• Regístrate
Estás leyendo: Revocación vs reelección
Comparte esta noticia
Martes , 23.04.2019 / 03:14 Hoy

Antilogía

Revocación vs reelección

Ricardo Monreal Ávila

Escuchar audio
Publicidad
Publicidad


“El pueblo pone y el pueblo quita”: AMLO


Seis años de un buen gobierno pueden ser pocos. Pero para un mal gobierno son una eternidad.

Si existe el derecho a reelegir a las autoridades, como un reconocimiento a su buen desempeño (el caso de alcaldes y legisladores en México), justo es que se reconozca también lo contrario: el derecho de los ciudadanos a revocar el mandato a una autoridad que falla, incumple o traiciona la confianza de los electores.

Si hay reelección, debe haber revocación. Son derechos simétricos; es decir, dos caras de una misma moneda: el derecho del pueblo a poner y a deponer a sus gobernantes.

La revocación de mandato, o la terminación anticipada del periodo para el que fue electo originalmente el gobernante, es el mecanismo de rendición de cuentas más antiguo, más original y más radical de la democracia participativa directa. Radical, porque regresa a la raíz, y original, porque va a la fuente primaria del mandato: la voluntad ciudadana.

Esto que a cualquier seguidor de Juan Jacobo Rousseau le pareciera sencillo y lógico, a los simpatizantes de Montesquieu les parece una perversión de la democracia, porque presuntamente altera el equilibrio de poderes.

Por primera vez en la historia del país, un presidente propone una reforma constitucional para instituir la revocación de mandato. Fue una propuesta de campaña del actual presidente AMLO, y es una práctica a la que él mismo recurrió cuando fue jefe de Gobierno de Ciudad de México. Es decir, no es una ocurrencia o algo imprevisto.

Además, la figura de revocación ha estado presente en nuestra legislación desde el siglo XIX. La Constitución de 1836 (Las Siete Leyes), de inspiración conservadora, contemplaba la iniciativa popular para iniciar un juicio de responsabilidad contra autoridades. En 1923, el gobernador de San Luis Potosí, Rafael Nieto, promovió el reconocimiento de la iniciativa popular, el referendo y la revocación de mandato con el objetivo de ampliar “las manifestaciones de la sabiduría colectiva”.

Las constituciones locales de Yucatán (1938), Chihuahua (1997), Zacatecas (1998), Oaxaca (2011), Morelos (2013), Guerrero (2014), Aguascalientes (2014), Nuevo León (2016) y Ciudad de México (2017) han contemplado la figura en sus legislaciones.

Sin embargo, la oposición parlamentaria expresa con claridad sus argumentos en contra: 1) el Presidente actúa como juez y parte al permitírsele convocar un ejercicio revocatorio;2) introduce un elemento de inequidad en la competencia, al efectuarse en la misma elección en que se renueva la Cámara de Diputados; 3) se prepara el camino para una eventual reelección al término del mandato.

Para atajar cualquier duda, el presidente AMLO firmó ante la opinión pública una carta, negando la posibilidad de cualquier intención reeleccionista. Sin embargo, no ha sido suficiente.

Si persisten los desacuerdos en torno a la iniciativa presidencial de revocación de mandato, no estaría de más ensayar la solución que practican otras naciones democráticas: llevarla a una consulta popular o referendo, para que la ciudadanía otorgue o niegue su validación inapelable.

ricardomonreala@yahoo.com.mx
@RicardoMonrealA

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.