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Viernes , 26.04.2019 / 00:50 Hoy

100 palabras

Aplicar la ley

Raúl Frías Lucio

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El 2018 fue un año negro en homicidios: 34 mil 202 muertes violentas en todo el país; es decir, un promedio de 93 personas perdieron la vida cada día, de esos, 861 corresponden a feminicidios.

Una tragedia para miles de familias y para el país entero, cuatro personas fueron asesinadas cada hora el año pasado.

El Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal (CCSPJP), en su último reporte de la semana pasada, ubicó las 10 ciudades más violentas del mundo por el número de homicidios, cinco de ellas son de México: Tijuana, Acapulco, Ciudad Victoria, Ciudad Juárez e Irapuato; de las otras cinco, tres son de Venezuela y dos de Brasil.

En un segundo bloque de las 50 ciudades más violentas del mundo, destacan las ciudades mexicanas de Cancún (13), Culiacán (16), Uruapan (18), Ciudad Obregón (20) y Coatzacoalcos (26). Muchas autoridades municipales han cuestionado la metodología seguida por el Consejo para contabilizar los homicidios. A ninguna autoridad le gusta que su ciudad aparezca entre las más violentas del mundo.

Pero lo peor, es que las cosas no mejoran, los primeros tres meses de la actual administración ya en el 2019, se sigue con la misma inercia de violencia. El actual gobierno federal le está apostando a los apoyos y subsidios a las familias más pobres del país como una forma de frenar la violencia, y por otro lado la creación e implementación de una Guardia Nacional que, de acuerdo a expertos en seguridad, podría empezar a dar algunos resultados en 3 años. Se prevé que la Guardia Nacional podrá tener 50 mil elementos que, sumados a los 130 mil policías municipales y estatales de todo el país, deberán hacer la fuerza de seguridad del país.

Sin embargo, habrá de considerar algunas conclusiones interesantes que publica el CCSPJP con base a la experiencia de 10 años tomada de otros países con alta violencia: 1) que los programas sociales especialmente con subsidios que pretenden reducir o abatir la pobreza en zonas de alta violencia, no son determinantes en la reducción de la violencia; 2) la negociación con grupos criminales a través de amnistías o treguas, resuelve parcialmente la violencia en un corto plazo, agravándola a mediano y largo plazo; 3) la legalización de las drogas, no ha sido factor determinante para reducir los índices de violencia. En cambio, la aplicación estricta de la ley y el combate a la corrupción en los procesos de impartición de justicia, si han sido determinantes en la reducción de la violencia.

¿Cuándo empezamos?

FB: Raúl Frías Lucio
Tw: @raulfriaslucio

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