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Martes , 23.04.2019 / 02:54 Hoy

El desafío del pensar

¿Qué es la vida?

Paulina Rivero Weber

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Recientemente el Programa Universitario de Bioética tuvo el privilegio de contar con la participación de uno de los más importantes científicos de nuestro país: Antonio Lazcano. En su conferencia, Lazcano quiso recordar el libro del filósofo y físico austríaco Erwin Schrödinger, What is Life (Qué es la vida).

Como buen alumno de Oparin, habló del origen de la vida e hizo una distinción entre el concepto de vida y persona. Un cigoto o un embrión es un ser vivo, al igual que lo es un espermatozoide, un corazón o cualquier órgano que se va a trasplantar, pero ninguno de ellos es una persona.

Me pregunto si en verdad alguien pudiera creer que el espermatozoide no está vivo, como lo está por supuesto el óvulo. Pero quizá el primero sea un ejemplo más bello por la intensa lucha que realiza por llegar al óvulo antes que los demás, como podemos observar en magníficos documentales.

Por lo anterior, para Lazcano, director del Laboratorio El origen de la vida, de la Universidad Nacional Autónoma de México, la vida de un embrión no comienza con la unión del esperma y el óvulo, sino con el esperma y el óvulo mismo; y tiene toda la razón.

De modo que quien esgrima el argumento antiabortista de que el embrión es un ser vivo, con haber tenido una sola relación sexual o una sola eyaculación, tendría que acusarse de ser un homicida múltiple.

No: el problema no radica en que el embrión esté vivo, ni en que sea una persona, ni en que tenga o no alma, ni en ninguno de los argumentos clásicos contra el aborto. El problema radica en que todos esos argumentos se basan —y a la vez intentan justificar— en creencias muy íntimas y muy fundamentales que poca gente desea cuestionar.

Sin duda, es mucho más fácil apegarse a la moral establecida que dar un paso fuera de ella hacia el cuestionamiento honesto. Pero así no es como se avanza hacia normas éticas que nos llevan a ser mejores personas. Para crecer es necesario cambiar; sin movimiento no hay crecimiento.

Todo aferramiento a lo establecido es, sin duda, miedo al crecimiento, a la libertad y a la autodeterminación. Bien sabemos que no todos podemos coincidir, pero lo que tenemos en común es la capacidad de cuestionarnos y pensar.

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