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Viernes , 26.04.2019 / 02:51 Hoy

Bambi vs. Godzilla

“El Vicepresidente” y “La Favorita”

Maximiliano Torres

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Ser Vicepresidente de Estados Unidos es un trabajo aburrido. A grandes rasgos, las obligaciones de este funcionario son: presidir el Senado (sin tener voto) y estar disponible para reemplazar al presidente en caso de que este deje el cargo. La falta de autoridad que caracteriza a este puesto fue tratada recientemente por series de televisión. Es la que motiva al vicepresidente Frank Underwood a tejer intrigas para conseguir un ascenso en “House of Cards”, de Netflix, y la que hace sentirse patética a la vicepresidenta Selina Meyer en “Veep”, de HBO. En “El Vicepresidente, más allá del poder”, de Adam McKay, esta percepción inofensiva del escaño menos codiciado del gabinete presidencial da un giro de ciento ochenta grados relatando cómo el republicano Dick Cheney, vicepresidente durante la administración de George W. Bush, desde su discreta posición, se brincó a Bush y orquestó acciones cuyas consecuencias aún vivimos a nivel mundial.

Para explicar qué lo llevó a jugar ese rol, la cinta señala momentos exactos durante cinco décadas de su carrera política: como desertor escolar, como practicante en el periodo de Richard Nixon, como Secretario de Defensa de 2001 al 2009 y, finalmente, como mano derecha de Bush. Preparada más como reportaje periodístico que estalla como bomba y no como cátedra de política, “El Vicepresidente...” tiene muchos puntos que tendremos que conectar; la recompensa es una verdad histórica que abofetea. Para digerirla mejor, está el ingenioso estilo de McKay, que inserta chistes visuales simplemente exquisitos. Es muy claro como, dentro del reparto, Christian Bale y Amy Adams (Cheney y esposa) están instalados en un drama, en tanto que Steve Carell (haciendo a Donald Rumsfeld) y Sam Rockwell (como Bush) están en una comedia. El aplauso para su director es por no hacernos sentir que estamos en dos diferentes películas. A este ritmo, Adam McKay ocupará un lugar honorario entre los críticos de la derecha norteamericana, junto a Michael Moore. 

La Favorita

Hablando de segundos al mando que manipulan a los máximos líderes, ¿saben quién fue la Dick Cheney de la Reina Ana de Inglaterra en el siglo dieciocho? Sarah Churchill. En “La Favorita”, Yorgos Lanthimos nos cuenta como Lady Sarah se hace cargo de la frágil salud de la reina y sobrelleva su temperamento volátil con tal de ser ella quien, habiéndose ganado su confianza, gobierne al país. Un día llega a la corte Abigail (Emma Stone), prima de Sarah que ha perdido su posición social debido a problemas económicos en su familia. Sarah se compadece de ella, dándole trabajo como criada. Abigail ve entonces la oportunidad para recuperar su estatus. La forma más rápida es llamar la atención de la reina. Seducirla con su carisma. Afuera, Inglaterra está en guerra contra Francia. Cuando Sarah descubre los planes de Abigail, comienza la verdadera guerra al interior del palacio.

La Favorita es lo más radical, lo más interesante que ha sido nominada a Mejor Película en el Oscar. Malvada, amoral, de retorcido sentido del humor, fotografiada deformemente para inquietar, con tono dramático excéntrico. Sus escenas tienen propósitos tan distintos a las de los típicos dramas de época que parecen bloopers. Bloopers geniales que sirven para contar la historia a la vez que sacan al espectador de su zona de confort. Olivia Colman, Rachel Weisz y Emma Stone son un trío actoral excelente. Si buscan la definición de punk en el cine, aquí la tienen.



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