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Viernes , 26.04.2019 / 01:19 Hoy

Bambi vs. Godzilla

“Como Novio de Pueblo”honra a su título

Maximiliano Torres

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El gusto del público mexicano por la comedia romántica es una de las relaciones más estables que conozco. En mis apuntes, todo comenzó con “Sexo, Pudor y Lágrimas” (1999), de Antonio Serrano, cuya secuela, por cierto, se filmará este año. Desde entonces, ningún otro género ha predominado como el de la premisa “chico conoce chica”. En 2019, esta tradición redobla su alcance, con una o hasta dos comedias llegando a cartelera cada quince días. Ante esta competencia, las producciones nacionales tienen qué hacerse de un diferenciador. “Como Novio de Pueblo”, de Joe Rendón, lo hace al invertir los roles que hombre y mujer juegan en la dinámica del romance cinematográfico, para así darnos una boy flick en vez de una chick flick.

El día de su boda, Diego (José María De Tavira) es plantado por su novia justo en el altar. Esto lo hace caer en una crisis emocional. Sus primos, Julián (Martín Altomaro) y Miguel (Ricardo Polanco) llegan al rescate, proponiéndole viajar a Puerto Vallarta para olvidar y divertirse en la playa donde pasaron juntos sus mejores veranos cuando eran adolescentes. Los tres terminan hospedándose en un hostal que, coincidentemente, es propiedad de Martina (Regina Blandón), quien fue el primer amor de Diego. Así se crea el escenario perfecto para una recuperación emocional que se irá complicando conforme pasado y presente confundan las desiciones de Diego.

Reformulación de Forgetting Sarah Marshall (2008) con guiños de The Hangover (2009) (pero técnicamente un remake de la comedia española Primos, de 2011) el primer largometraje de Joe Rendón carece de la singularidad que requiere el debut de un realizador. La debilidad, como en el caso de muchas cintas mexicanas, viene del guión. Supongamos que le compramos el hecho de que se vale de estereotipos para crear empatía con el espectador. El problema es que sus tres protagonistas masculinos son estereotipos vagos que no nos recuerdan a alguien que hayamos conocido en la ficción o la realidad. Comenzando por Diego, el papel de José María de Tavira, de quien solo sabemos que se iba a casar, lo abandonaron en el altar y pudo tener algunos rasgos extra. Su primo Miguel (Ricardo Polanco) es un periodista que después de sufrir un secuestro se volvió hipocondriaco, en tanto que Martin Altomaro, como el casanova del trío que pone su vida en perspectiva al ayudar a un viejo conocido a reencontrarse con su hija, que trabaja como bailarina en un table dance. Esta subtrama incluso es más propositiva que la misma premisa de la película. La policía del feminismo podría caerle con todo su peso a esta cinta por la falta de matices en los personajes de las novias de cada primo, que tienen en común cierto aire de manipulación.

Con una filmografía llena de próximas comedias románticas a estrenarse, Regina Blandón podría coronarse como la nueva reina de las romcoms. Aquí aparece como el interés sentimental del novio plantado. Junto a Altomaro, Blandón es quien da a la cinta sus momentos más logrados, dándonos una idea de la mezcla de humor y momentos reflexivos que debió caracterizar a Como Novio de Pueblo. Sus dos horas podrían abreviarse en una y media, aunque es notorio que esta duración se debe a que la historia da a sus personajes secundarios un arco dramático más elaborado. Esto pareciera darle a la historia cierta complejidad, pero dado el escueto diseño de personajes solo se vuelve innecesariamente larga y cómica en intervalos. Nunca mejor dicho, esta cinta nos deja como novios de pueblo.

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