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Comentario y Debate

Condenables ataques a laboratorios

Mauricio Valdés

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Recientemente el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) denunció que la operación del Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GMT) y el Observatorio de Rayos Gamma HAWC, ubicados en la región de Serdán-Esperanza, está afectada por la inseguridad de su personal en sus recorridos entre los estados de Puebla y Veracruz, dentro del llamado polígono “triángulo rojo”. Esta situación es ya un asunto de seguridad nacional, porque se trata del funcionamiento de instalaciones fundamentales para el país y la humanidad.

El fin de semana pasado, tuve oportunidad de visitar nuevamente la zona arqueológica conocida como “los Observadores del cielo”, en la cima del Monte Tláloc, en los límites de Texcoco, Ixtapaluca y el Estado de Puebla, para observar el fenómeno de la “montaña fantasma”, coincidente con el inicio del Año Mexica, el “Xiuhpohualli”. Fue, como siempre, una experiencia inolvidable y contrastante por varios motivos.

La tristeza y el coraje de ver semidestruido y saqueado el inmueble donde se instalaría la “Estación de investigación ambiental y monitoreo meteorológico” (EIAMM), fundamental para revisar, cuidar y aprovechar los acontecimientos de variaciones de clima y aire, a la flora y fauna de aquella región de la Sierra Nevada, que es más relevante porque es la separación natural de las cuencas hidrológicas del Panuco y el Lerma, así como las afectaciones al Valle de México, la región más poblada del país.

El plan de la Universidad Autónoma del Estado de México incluía la reconstrucción de la zona arqueológica a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Lo que afortunadamente ha podido avanzar, gracias a recursos aportados por el Ayuntamiento de Texcoco, cuando fue presidenta municipal la Profra. Delfina Gómez, y el entonces Diputado Local, ahora Senador Higinio Martínez Miranda. Trabajos en los que debemos reconocer la vocación de servicio, conocimiento y cariño por esa zona, de uno de los pocos arqueólogos de montaña de nuestro país: Víctor Manuel Arribalzaga Tobón, a quien agradezco sus enseñanzas sobre la zona y reconozco su dedicación e interés por el cuidado de esta zona, buen ejemplo de los prestigiados arqueólogos mexicanos.

Lamentablemente encontré la Estación de Investigación Ambiental de la UAEM, que había sido terminada y estaba lista para su funcionamiento, saqueada y semidestruida, prácticamente abandonada. Una verdadera desgracia para el seguimiento del cambio climático en nuestro país. Me entero que fue clausurada, por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, al parecer por reclamo de algunos comisariados ejidales, que ahora están a favor de que se reconstruya y ponga en funcionamiento. Algo habrá que hacer. 

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