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Viernes , 26.04.2019 / 02:42 Hoy

Mercados en perspectiva

Las calificadoras

Manuel Juan Somoza

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Es muy preocupante la ignorancia que algunos legisladores de Morena tienen sobre la participación de las calificadoras de crédito internacionales en los mercados. No se necesita ser un gran economista ni un financiero para entender que hay firmas que se dedican a analizar la situación financiera de empresas públicas y privadas, y también de gobiernos, cuando todas estas entidades tienen la necesidad de financiarse con recursos provenientes de los mercados.

Lo que buscan estas agencias especializadas, “las calificadoras”, es decirle a los inversionistas si las deudas que están colocándose podrán cumplir con los compromisos que están haciendo con los inversionistas, es decir, si quien emite la deuda será capaz de pagar la tasa de interés pactada en los plazos acordados, y por supuesto si podrá amortizar dichas deudas en los términos establecidos. En otras palabras, las calificadoras le están diciendo a los inversionistas, en forma periódica, si los emisores de deudas siguen manteniendo los niveles de solvencia que tenían cuando las deudas fueron colocadas; el proceso es bastante complicado, ya que no todas las deudas tienen el mismo riesgo, y por eso se establecen calificaciones que indican qué emisiones son menos riesgosas y cuáles representan serios riesgos de insolvencia.

En el caso del gobierno mexicano, en mayor o menor medida, desde hace muchos años una porción de la deuda pública se ha financiado en los mercados internacionales en moneda extranjera, principalmente en dólares; a México —después de la gran crisis que tuvimos gracias a la irresponsable administración de José López Portillo—, que nos llevó a declararnos insolventes y tener que renegociar toda la deuda pública externa del país, le costó mucho trabajo regresar a los mercados internacionales a solicitar fondos. Finalmente eso se logró reestructurar, y a partir de ahí gracias a magníficas políticas neoliberales —hoy criticadas por el nuevo gobierno—, la deuda del gobierno federal fue ganándose la confianza de las calificadoras y de los mercados para lograr finalmente el grado de inversión, que es una distinción para las deudas de mejor calidad. Gracias a ello, hoy muchos extranjeros tienen inversiones en pesos en bonos del gobierno mexicano, que suman más de 2 billones de pesos, en castellano (2 mil millones de millones de pesos). Si la deuda mexicana pierde el grado de inversión es muy probable que un alto porcentaje de esos 2 mil millones de millones se conviertan a dólares y salgan del país, con el consecuente impacto al tipo de cambio, que sería enorme.

En virtud de lo anterior, estoy de acuerdo con el secretario de Hacienda en que no hay que hacer una tormenta en un vaso de agua, pero al mismo tiempo reconozcamos que la baja en la perspectiva de nuestra deuda, de neutral a negativa, es un aviso de que la situación de las finanzas públicas se puede deteriorar y es importante remediar ese tema.

Las calificadoras juegan un papel importante, ya que son como nuestra conciencia, debemos escucharlas y no estúpidamente tratar de eliminarlas; claro, a menos de que estos legisladores pretendan que México ya no acuda a los mercados internacionales para financiarse, y entonces sí, parecernos a economías con grandes “crecimientos” como la cubana.

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