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Sábado , 20.04.2019 / 11:25 Hoy

Contracorriente

De la Constitución a la boca

Maite Azuela

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Hoy aprobará el pleno de la Cámara de Diputados el nuevo esquema de Guardia Nacional en la Constitución. Para quienes impulsamos la desmilitarización de la seguridad pública no es el escenario más deseable, pero quizá sea el mejor de los posibles. No es resignación, sino realismo. El dictamen que había recibido el Senado no dejaba un solo resquicio para devolver la seguridad pública a los cuerpos civiles. Aceptar ese avance no significa que no advertimos que se mantienen latentes las intenciones de perpetuar la militarización.

¿Qué se consiguió con las modificaciones que las y los senadores hicieron al dictamen? Evitar que un militar en activo lleve el mando de la Guardia Nacional, ya que estará bajo el mando de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, no bajo la Secretaría de la Defensa, como se pretendía. Mientras formen parte de la Guardia Nacional, sus integrantes no serán considerados militares. Cualquier detenido por un integrante de la Guardia no será llevado a un cuartel militar y, en caso de que el detenido sea víctima de tortura o violaciones a sus derechos humanos, el o los agresores no serán protegidos por el fuero militar. Es indispensable reconocer el esfuerzo que la oposición realizó para incorporar estos cambios y la disposición que Morena tuvo como grupo mayoritario para aceptarlos.

En los artículos transitorios se incorporaron dos rutas que revelarán las verdaderas intenciones del gobierno federal. Por un lado, se creó un esquema paralelo que mantiene la militarización de la seguridad pública por cinco años, esta fue la ficha de cambio. Sin embargo, se estableció tanto la temporalidad como los criterios de operación determinados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La presencia de la Marina y el Ejército deberá ser extraordinaria, fiscalizada, subordinada y complementaria. Por otro lado, en los transitorios se obliga a los gobiernos estatales a diseñar la evaluación y el programa de fortalecimiento de las capacidades policiales de estados y municipios. Este es otro resquicio útil para dar reversa progresiva a la militarización.

Los contendidos de las leyes secundarias también darán la pauta para saber si lo que hoy se ha aprobado apuntala una estrategia distinta a la de los 12 últimos años. Pero claro, si lo desea, el Ejecutivo podrá perpetuar la presencia del Ejército y la Marina en las tareas que corresponden a cuerpos civiles. Podrá también burlar la motivación de lo establecido y poner a la cabeza de la Guardia a un militar en retiro o en licencia, aduciendo que eso está constitucionalmente permitido. En cambio, si se enfoca a consolidar integralmente una guardia civil, activa un calendario de retiro progresivo de las fuerzas armadas y dota de mecanismos de control y vigilancia su operación, se logrará diferenciar de sus dos antecesores.

Aunque el gobierno federal cuenta ya con un contexto jurídico que ofrece una vía de desmilitarización medianamente viable que pueden impulsar si hay compromiso, existe también la posibilidad de que se aferren a la estrategia fallida de una guerra. Dependerá en gran medida del uso que decidan dar a los transitorios. Moneda en el aire.

@maiteazuela

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