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Sábado , 20.04.2019 / 01:26 Hoy

Contracorriente

43 senadores contra la falacia

Maite Azuela

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Dar por cierta una falacia es fácil, porque son argumentos que tienen una apariencia lógica a primera vista. Todos solemos caer en la trampa. Por eso hay que estar alertas. La argumentación a favor de la Guardia Nacional arroja suficientes ejemplos para evidenciar premisas que recurren a todo tipo de elementos improcedentes para sacar conclusiones que suenan correctas, aunque son engañosas y deterministas. Podemos revisar las más recurrentes:

Infundir miedo. “La vía militar es la única que puede dar batalla al crimen organizado”. La simple idea de contar con una sola alternativa apela a la amenaza con intención de despertar temor y sentimientos de vulnerabilidad que someten a los tomadores de decisión a optar por una propuesta que, aunque no ofreció razonamientos, altera su percepción de riesgo. En este mismo sentido se recurre a la advertencia de “si no se aprueba la Guardia Nacional, las fuerzas armadas se retirarán de las regiones tomadas por el crimen organizado”.

Apelar a la costumbre. “Las policías no tienen suficientes elementos para operar una estrategia de seguridad efectiva, las fuerzas armadas sí”. Efectivamente se desperdiciaron más de dos décadas para profesionalizar a los cuerpos civiles de seguridad al optar por la guerra contra el narco. Sin embargo, la inversión que se dispone realizar ahora para la guardia militarizada, además del reclutamiento de 50 mil efectivos más, podría perfectamente destinarse a la conformación de cuerpos policiales profesionales. Si no pudiera ser así, cómo es que hoy algunos integrantes de la Policía Federal están capacitando militares y realizando las labores administrativas que formalizan la fe de hechos delictivos en los operativos militares.

Utilizar frases de causa-efecto. “La Guardia Nacional es una institución policial de la Federación de carácter y dirección civil, ya que se incorpora a una Junta de Jefes de Estado Mayor que además de tener como integrantes a la Defensa Nacional y a la Marina, tendrá al secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana”. El artículo 21 del dictamen deja claro que la estructura jerárquica, disciplina, régimen de servicios, ascensos, prestaciones, ingreso, profesionalización y responsabilidades, dependerán de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Ofrecer datos inadecuados. Han circulado gráficas que comparan la violación de derechos humanos de fuerzas armadas y policías usando como fuente al Inegi, pero que no se basan en las violaciones absolutas, sino en el total de las detenciones. Omitir esta aclaración genera el espejismo de que las fuerzas armadas son inocuas frente a las policías. Recordemos que las detenciones por procedimiento formal solo pueden hacerlas las policías, por lo que el manejo de estos datos es mañoso. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos lo ha dicho claramente, las fuerzas armadas superan a las policías en denuncias por violaciones graves a derechos humanos.

Requerimos al menos 43 senadoras y senadores para desarticular estas falacias y ofrecer una contrapropuesta que devuelva a los cuerpos civiles la responsabilidad de la paz y la seguridad pública. Confiemos en que se harán cargo de su responsabilidad histórica.

@maiteazuela

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