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Entre tangos y vino tinto

Sol de media noche que hechiza

Magda Bárcenas Castro

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¿Cómo conectarse de nuevo con uno mismo sin perderse? La naturaleza es sabia y siempre ayuda. Siempre nos regala paz. Hace algunos días regresé de Tigre, nuestra estancia en una cabaña en medio de una isla fue lo más parecido al paraíso en la tierra. La despedida con amigos, el camino en tren, la luz del sol, el paseo en lancha, la brisa en la cara y nuestra llegada al muelle La Mami fue maravillosa. Ahí nos esperaba Christian Baied para darnos la bienvenida, explicarnos algunas cosas y recomendarnos los senderos más despejados después de las crecidas del río, esas que crean el hermoso paisaje que caracteriza el lugar.
La maleta no tenía tantas cosas, sólo lo simple y esencial: Una botella de vino, trajes de baño, algo de ropa, fruta, chocolates, unas latas de cerveza alemana y un libro. En la cabaña Sol de Medianoche con terraza y vista frente al río había un kayak, uno que usaríamos al día siguiente para ir a comprar provisiones a otra isla mientras derrotábamos el miedo en pareja y festejábamos al final con un beso.
El amanecer en Tigre es de los mejores que vi en mi vida, el sonido de los pájaros te dan los buenos días mientras los perros de las otras islas amables suben las escaleras, vienen hasta tu puerta y te saludan moviendo la cola, pidiéndote una caricia con los ojos. Así conocimos a Mariano Bacigalupo y Lucila Maiola, por culpa de “Delta” un perrito que conocieron ahí, que los acompaño durante sus días de descanso y quien se tiraba al río cada que ellos navegaban en kayak.
Y es que dicen que los viajes inspiran y hacen que a uno se le abra la cabeza , pero en nuestro caso también nos regaló una amistad que terminó con olor a pizza a la parrilla, asado, alfajores y chocolatada.
Siempre que conozco a alguien pienso en esos pequeños momentos que nos regala la vida, en las charlas, las despedidas fugaces, pero siempre viene a mi mente algo inevitable y es que seguramente nunca nos volveremos a ver. Quizás por eso me guardo los detalles, esos que quedarán por siempre y los que regresarán a mi cuando quiera junto a una sonrisa.
El fin de semana fue maravilloso y mi marido estaba feliz que estuviera al sol, yo creo que tenía miedo que fuera un vampiro, disfruto tanto pasar el tiempo escribiendo y leyendo de noche que no puedo culparlo. Pero Tigre tiene un encanto, nadie podría esconderse y perderse la magia de su naturaleza, el sonido del río y la gente que pasa en decenas de embarcaciones durante el día y te saludan sin saber quién eres... Tigre es lo máximo. _

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