• Regístrate
Estás leyendo: Meade, Anaya, Peña, AMLO y una noche francesa…
Comparte esta noticia

Doble fondo

Meade, Anaya, Peña, AMLO y una noche francesa…

Juan Pablo Becerra-Acosta

Publicidad
Publicidad

Ningún candidato presidencial mexicano había cosechado tantos millones de votos como logró atraer Andrés Manuel López Obrador este domingo 1 de julio, de acuerdo con lo que perfiló anoche el conteo rápido del INE.

Y no solo es un asunto del número de sufragios, sino de porcentajes: obviamente que cada seis años hay más mexicanos, que cada sexenio crece la lista nominal de votantes y, por tanto, cada vez sufraga más gente, pero el porcentaje que se le adjudica a AMLO, de alrededor de 53 por ciento, no se veía desde los 80, desde 1988, hace 30 años, cuando Carlos Salinas de Gortari obtuvo 50.36, contra 31.12 de Cuauhtémoc Cárdenas.

Entonces, Salinas obtuvo 9.6 millones de votos. Al final del recuento de sufragios de esta jornada electoral, con una participación de 63 por ciento hasta anoche (unos 56.3 millones de votos), AMLO podría tener hasta 29.8 millones de votos. Hace seis años, Enrique Peña Nieto ganó con 19.1 millones de votos. AMLO consiguió entonces 15.8 millones. Es decir, creció casi el doble: tuvo 14 millones de votos más.

Su triunfo también fue considerable en lo porcentual: hace seis años Peña Nieto alcanzó 38.20 por ciento de los sufragios. Hoy López Obrador está ganando con 53 por ciento, 15 puntos más. Él mismo obtuvo 31.5 por ciento de los votos en 2012, así que creció 21.5 puntos porcentuales. Si sumamos los porcentajes adjudicados este domingo Ricardo Anaya (23%) y a José Antonio Meade (16%), ni sumados los dos (39%) alcanzan a AMLO: quedan a 14 puntos ambos.

La mayoría de los mexicanos quisieron darle una victoria así de rotunda este 1 de julio, una victoria de 30 puntos de ventaja sobre el segundo lugar.

Ojalá le vaya bien a México con él en la Presidencia, porque las expectativas que ha generado son enormes.

Pero bueno, más allá de los números contundentes, más allá de los festejos de sus simpatizantes este domingo en el Zócalo capitalino y alrededores, lo que realmente me pareció que hay que celebrar es la noche democrática que nos regalamos. Una jornada que, salvo la actitud negativa de los candidatos perdedores en las gubernaturas, fue ejemplar.

De pronto sentí que estaba en Francia. O En España. O en Estados Unidos. Cuando Meade salió a reconocer su derrota, minutos después de que se dio a conocer la encuesta de salida de Televisa, y felicitó a López Obrador, con una actitud absolutamente democrática, y después Anaya, con un gesto igualmente admirable por democrático; y más tarde Peña Nieto, siguiendo a Lorenzo Córdova, que había dado a conocer los conteos rápidos, no daba crédito de la calma que empezó a respirarse: luego de dos finales atroces y tormentosos en 2006 y 2012 (más en el primer caso) fue extraordinario que todos nos fuéramos a dormir con la certeza de saber quién ganó y quién perdió.

La vida sigue. Este lunes nos dedicaremos en paz a ver el partido de México contra Brasil, soñando, ahí sí todos, que jueguen como contra Alemania y pasen a cuartos. Y si no ocurre así, no pasa nada: el país va adelante, como ocurrió anoche, después del intensísimo proceso electoral que afortunadamente concluyó tersamente, como en 2000…

jpbecerra.acosta@milenio.com
Twitter: @jpbecerraacosta


Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.