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Domingo , 23.09.2018 / 18:33 Hoy

Columna de Juan María Naveja Diebold

La importancia de la realidad

Juan María Naveja Diebold

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Los políticos mienten. Las fuentes de información, desde periódicos hasta redes sociales, también. Mienten tanto que tenemos una crisis de realidad en el mundo. No es la primera crisis de esta naturaleza, han sucedido periódicamente en la humanidad, pero esta crisis está respaldada por una ola tecnológica que ha avanzado demasiado rápido para que la sociedad se adapte a su ritmo. Aunque me parece insólito escribirlo, estamos en un momento en el que debemos aceptar múltiples realidades porque no podemos concordar en una sola y la absurdidad tiene consecuencias.

Antes de darles un ejemplo tangible con repercusiones claras, se los aterrizo en la elección de Andrés Manuel López Obrador. En efecto los políticos mienten, más aún estando en campaña, pero Andrés Manuel viene de la escuela del PRI de los 1970´s y su estrategia fue decir lo que fuera que el público quería escuchar, sin importar si se contradecía o no. Olvidemos el conteo de días electo contra promesas de campaña descartadas, todos los políticos mienten. Lo interesante en el caso de la elección es cómo la realidad dual de las mentiras le afectó a su oponente Ricardo Anaya. Sus contrincantes lanzaron múltiples acusaciones en contra de él, Anaya se defendió. No sé si se haya defendido bien o mal, si era culpable de lo que lo acusaban o no. Incluso algunas acusaciones eran bastante inofensivas, como que estudió en escuelas privadas. Lo importante es que crearon dos realidades, algunos mexicanos (la mayoría) creen en la versión que López Obrador será un mejor presidente, otros totalmente en otra realidad. Esta no es una diferencia basada en opinión, es una diferencia creada porque unos creen en una serie de datos y hechos y otros que esos datos y hechos son distintos.

El mes pasado, se reunieron el presidente de Estados Unidos y el líder de Corea del Norte, Donald Trump y Kim Jong Un para pactar un acuerdo bilateral de apoyo económico y desmilitarización. Dicho acuerdo entre dos poderes nucleares enfrentados sería aplaudido por el mundo entero. Trump salió del encuentro presumiendo que Corea del Norte había aceptado desnuclearizarse. Mientras que Kim no lo ha desmentido, el documento que resultó de su reunión es una declaración y no un acuerdo formal. La declaración en efecto establece una intención por desnuclearizar la península coreana, pero es corta y ambigua.

Al encuentro entre los dignatarios, le seguirían juntas de planeación de detalles entre los ministros de ambos países, pero la visita del secretario del estado estadounidense esta semana resultó en acusaciones de ambos lados y mostró que todavía no hay un entendimiento mutuo. Como muchos expertos previeron, Trump está equivocado al respecto de Corea del Norte. El presidente estadounidense cree que tiene una posición de poder en las negociaciones, pero en realidad Kim entró al encuentro con las cartas en la mano porque su objetivo era montar una amenaza creíble a los Estados Unidos y el mero hecho que se estaban reuniendo lo avalaba.

Para Kim no hay problema en frenar su programa de desarrollo nuclear ahora que ya es una amenaza y puede esperar a que Estados Unidos debilite su posición en Asia, cosa que inició al convencer a Trump de frenar los ejercicios militares en la costa sur de China. El segundo error de Trump fue creer que con su carisma iba a convencer a Kim de darle lo que quería. El resultado fue el contrario, Kim incluso logró que Trump repitiera la propaganda de su régimen diciendo que los ejercicios militares de los Estados Unidos son “juegos de guerra”, “caros” y “provocadores”.

La realidad es que Kim sacó lo que quiso del encuentro y Trump les dio todo sin recibir nada a cambio, pero a sus seguidores les puede decir que no otorgó nada y Corea del Norte ya no es una amenaza y ellos le creen. Como los mexicanos le creen a López Obrador. Mientras tanto, Corea del Norte no va a desmilitarizarse hasta que Estados Unidos le de un tratado de paz, que retire sus tropas de Corea del Sur y le de concesiones económicas. La razón por la que presidentes previos no han hecho eso es porque debilitaría considerablemente a sus aliados en Asia (principalmente Japón y Corea del Sur), pero eso no le importa a Trump. Él podrá vender su victoria falsa en casa, aunque lo único que hizo fue complicar aún más las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte al crear una expectativa falsa.

He ahí porqué importa que hay una sola verdadera realidad y nosotros acabamos de sacar al genio de la botella.

juanmaria7@gmail.com
www.osomaloso.com




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