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Paisajes de la memoria

Necesarios, los nuevos rumbos

Juan Gerardo Sampedro

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Fenómeno auténtico: nunca hago planes para realizarlos durante un año que inicia. Más bien me propongo proyectos el mismo y fastidioso día que nos ordenan cambiar el horario. Qué dificultad cuesta adaptarse. Entonces me digo: “llegando el verano habrá que tener concluido esto o aquello”. El anterior domingo me pilló la luz del día, a pesar de todas las advertencias que, previamente, los medios impresos y electrónicos habían estado machacando: “atrase su reloj”, lo dijeron hasta el cansancio. Hace más de un mes, padecí una contractura porque soy un pésimo jugador de básquet, hasta hace poco aún aferrado a seguir pisando la duela.

Entonces tomé mi libreta y releí una advertencia: Pendientes: “Nota número 1 / a continuar la pista de la música de los sesentas que sólo abarca la norteamericana y la inglesa”. En mi fichero de hojas tengo un muy pálido registro. Vale pues, a retomar el ritmo cual interpretación de “Mirando una estrella” de Beto Díaz y su Orquesta de la Provincia. Pero aquí, y por razones de economía del lenguaje, hube de delimitar el tema.

¿Ya se ha hablado de la música que llegó para quedarse? Sí. ¿Y de las viejitas pero buenitas?, también. ¿De la invasión británica?, ni se diga.

Al reducir el asunto escribí un título quizá ingenuo pero que funciona para rehacer la propuesta original: “Las letras de la nostalgia / sólo sesentas”, algo similar a los continuos capítulos de “Los años maravillosos”.

Acotación: hay grupos o solistas que fueron hit internacional sólo con un sencillo; y otros que registran un brillante LP.

No son todas las que estarán porque aquí entra el mismo grado de subjetividad de que están hechas las antologías.

Como diría Mario Calderón y que rescató Gabriel Zaid tipo perlita de Nikito Nipongo: todo intento de este tipo es infructuoso porque quienes han seleccionado material no cuentan con maestría.

Ha llegado entonces el horario de invierno: atrasé mi reloj aunque el biológico lo tengo hecho un desastre.

En fin, el otro asunto pendiente tiene que ver con la conclusión de una novela corta que tengo en apuntes de lápiz “Dixon Métrico 1910”. Otra vez todo esto me orillará a restablecerme porque los proyectos individuales a veces se riñen.

Aunque en la duela no me han exigido pomposos títulos académicos es hora de saber decir adiós. Como dicen los catalanes: vamos pa’lante que empujan atrás.

Venga pues que ya está aquí de nuevo el verano y no lo hemos advertido, casi.

jgsampe@me.com

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