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Miércoles , 14.11.2018 / 11:14 Hoy

Areópago

Los culpables de los pies desgarrados

Jesús de la Torre T. Pbro.

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El profeta Isaías alaba los pies de los que anuncian la paz. Pero en estas semanas, los miles de migrantes hondureños, salvadoreños, guatemaltecos, etc., por su búsqueda de un vida más digna, anuncian la paz que busca justicia, muchos de ellos con sus pies hinchados, desgarrados; algunas mamás pariendo mientras caminan. El pueblo pobre mexicano les ofrece un pedazo de pan, mientras caminan, acompañados de una sonrisa, de alguna muestra de solidaridad, sabiendo, por experiencia, que no tardarán en encontrarse con algún policía o militar que infunden miedo porque de alguna manera son instrumentos de Trump, que no los quiere para los Estados Unidos, más por cuestiones políticas que por falta de cupo laboral en aquel país.

Oscar Martínez, periodista valiente de el Salvador señala: “Centroamérica siempre ha emigrado en masa; lo que pasa es que nunca lo habían hecho juntos; es una expresión de la desesperación del pueblo centroamericano, y de coraje y valentía”(Proceso, 2192). 

Añade un cúmulo de datos de las familias centroamericanas, en las que no se libran de la amenaza de muerte, ni los niños, ni se pueden cruzar de un barrio a otro por el control que ejercer las pandillas sobre la población pobre e indefensa. 


Dn. Arturo Lona, Obispo emérito de Tehuantepec, dice: “Estamos ante un éxodo de dimensiones bíblicas”. (Ibidem). Pedro Pantoja, sacerdote diocesano, al frente de la Casa del Migrante de Saltillo, dice: 

“La Iglesia es el reto más fuerte que tiene, porque este es el desafío más significativo que tiene en la historia en este momento. Es la problemática social más importante en el mundo; para donde quiera que vayas, sean desplazados, sean perseguidos por la guerra, sean los que vienen huyendo como en Centroamérica de la violencia y de la muerte, existe el fenómeno migratorio(Vida Pastoral, n. 265). 

 
Los migrantes no lo hacen por gusto. Les va la vida y de sus pies hinchados, desgarrados, en busca de una vida mejor, son un reclamo contra los que sacan ganancias de la explotación de la mano de obra barata. 

Pero la cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros. ¿Qué piensa usted?

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