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Lunes , 20.05.2019 / 05:26 Hoy

Ekos

Santas semanas

Javier García Bejos

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No existe tregua. Los días han sido inexorablemente complejos. La agenda pública dictada desde Palacio no admite respiros; más aún, absorbe todo el aire disponible, genera las notas y los dichos se convierten en pronta batalla entre unos y otros. Lo diario se convierte en banal cuando todos los días se ejerce el peculiar diálogo de las mañanas. Sin embargo, las últimas semanas han sido diferentes. El presidente parece determinado a presentar su verdad, unos inmediatamente aparecen a defenderla y otros a atacarla; no hay más, asistimos al espectáculo de la polarización política que no tiene matices.

Los buenos y los malos, los liberales y los conservadores, los fifís y la raza, y sí, casi todos los días aparece el neoliberalismo como el gran monstruo de las siete cabezas que ya ha sido sepultado, por lo menos en la narrativa del presidente. Las más recientes semanas han sido particularmente complejas;los nombramientos en la Guardia Nacional, los comisionados de la CRE, la Reforma Laboral, el desencuentro con España, el memorándum que abroga la Reforma Educativa, el debate sobre la justicia y la ley, las alarmantes cifras sobre asesinatos, la caída en la recaudación, los desalentadores datos en el empleo formal y las expectativas económicas descomponiéndose ante tanto desgarriate.

Estos últimos días no han abonado en nada, precisamente cuando el mundo empieza a entrar en periodos complejos. Menos aún en Estados Unidos, en donde la agenda favorita del presidente Trump es meter toda la presión que se pueda a México. A todos los problemas que tenemos, agréguese el difícil proceso de aprobación de la actualización del Tratado de Libre Comercio; ahora todos los ingredientes están en la mesa: o salimos muy bien librados o el país iniciará un periodo en el que el ciclo económico podría ser severamente contaminado por hechos de la política que continuamente están prendiendo focos rojos.

Mención aparte merece una de las expectativas más grandes que tienen los mexicanos sobre este gobierno, la seguridad. En este sentido, las escandalosas ejecuciones en Minatitlán, el trimestre con cifras terribles en la Ciudad de México o la impunidad de grupos cobrando casetas en pleno periodo vacacional avivan la preocupación por excelencia de la gente: se puede o no vivir en paz en este país. Si bien no hay actos de magia que puedan cambiar nuestro rumbo, también es un hecho que no hay cosa más importante que traer orden a las calles, proteger el trabajo de los jueces y evitar que los que delinquen como modo de vida lo sigan haciendo.

En medio de tanto tema y con cada nueva polémica, no se nos puede olvidar que el Estado de Derecho y el cumplimiento al orden constitucional es parte fundamental de cualquier proyecto que se quiera poner en marcha. Si queremos cambiar la tendencia que estamos viviendo y buscamos que los resultados prometidos se hagan realidad, entonces se debe dejar claro que cumplir la ley no está a discusión, empezando por el mismo gobierno. Sencillamente, en México, no hay otro camino que la certidumbre y la legalidad.

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