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Sábado , 20.04.2019 / 01:21 Hoy

Entre pares

Tec y Krauze: ¿obligadas disculpas?

Guillermo Colín

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En episodios separados, al influjo de la 4T, se desplazan con estrépito y chocan al descubierto placas tectónicas del viejo régimen constituido décadas atrás al amparo del neoliberalismo prianista que se trasminó hasta capas sociales muy profundas en un sinnúmero de connivencias con el poder que otorgaban patente de corso para lucrar a expensas del erario público en una variedad de formas, o bien para mantener ciertos intereses bajo sigilo.

Al influjo de esas transformaciones que provoca la 4T se revive un pasado trágico en torno al ITESM, instituto ya antes motivo de un escrutinio incierto por los derrumbes mortales de sus aulas, algunas de construcción precaria o de dudosa fiabilidad en el terremoto de 2017, y a un intelectual más conocido por sus vínculos priistas y panistas como intelectual orgánico de los mismos.

En el primer caso, el gobierno federal lopezobradorista –como ya lo está haciendo en casos similares–, luego de nueve años ofrece una disculpa oficial a nombre del Estado mexicano por el asesinato a manos de militares de Javier Arredondo y Jorge Antonio Mercado, dos alumnos del Tec de Monterrey.

“Eran estudiantes de excelencia, no sicarios”, reconfirmó la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, sobre la versión oficial de la que el propio Tec se hizo eco en las primeras horas. Montado oportunistamente en el reconocimiento federal del hecho, Rafael Rangel Sostmann (en ese entonces rector del Tec) no tardó en etiquetarlo como un “acto de humildad”.

Humildad que sin embargo Rangel mismo no aplicó a su sabida arrogancia o no quiso asumir para expresar sus propias disculpas por haber sido presunta comparsa de la versión oficial del crimen en las primeras horas después de haber sido cometido, según varias versiones. Al contrario, para muchos, Rangel tuvo una omisa y titubeante actuación en defensa de los alumnos durante los primeros días de la tragedia, la que a la postre le obligaría a renunciar.

El revelador documental de Alberto Amaut, Hasta los dientes, revela cómo desde el guardia de la caseta de vigilancia que lavó la sangre de los muchachos a la entrada del Tec hasta los rectores Rangel y Bustani, y toda la cadena intermedia de mando de autoridades del Tec, permanecieron silentes y desvirtuadores de lo realmente sucedido esa noche.

El mismo Rangel aparece en dicho documental conminando enérgico y hosco a los estudiantes a dejar atrás el trágico pasado, olvidar y seguir adelante. Pasado que ahora sí juzga revivible años después: “No creo que los soldados involucrados en la balacera del Tec hayan tomado esta decisión por sí solos”. ¿Por qué no lo dijo entonces? ¿Por qué el Tec no asumió esa postura?

Quien ahora quiere aparecer en defensa de los derechos juveniles dice que “tener a dos soldados acusados del crimen en el Campus Monterrey no es suficiente y que cientos de inocentes padecieron lo mismo en el país. Esa orden y política tenía que emanar del alto mando en el Ejército…”. Y entonces ¿por qué Rangel demoró nueve años de absoluto mutismo sin denunciar su convicción mientras los deudos y los abogados de los jóvenes tocaban todas las puertas posibles para suplicar justicia?

Así las familias de los acribillados le reprochan: “Rangel se expresa con demora y desde el desconocimiento. Lo que dice el ex rector no encaja y no está de acuerdo con la postura ni de las familias, ni del suscrito. Nuestra postura no va, de ninguna manera, con la de Rangel Sostmann”, aseveró el apoderado legal de los deudos, Ricardo Báez, quien tras el desagravio oficial cuestionó al ex directivo por no haberse pronunciado de forma contundente los días posteriores al doble homicidio. ¿Se disculpará el Tec por Rangel?

El segundo affaire toca a los intelectuales orgánicos. El escritor Enrique Krauze fue identificado en un libro de Tatiana Clouthier y por un testigo central en el noticioso de Carmen Aristegui como orquestador de una feroz guerra sucia (Operación Berlín 265) contra AMLO, financiada por magnates como Agustín Coppel y Alejandro Ramírez. Instalado en la negación, Krauze primero amenazó con demandar a diestra y siniestra. Abrumado por la evidencia ahora expresa: “A veces la libertad de expresión lo afecta a uno con calumnias, como esta, pero yo soy un creyente de la libertad de expresión. No puedo dejar de subrayar que la libertad se combate como lo estoy haciendo, abierta y francamente, con la libertad. La libertad se defiende con la libertad, el abuso de la libertad se defiende con el uso recto y responsable de la libertad”.

Krauze, quien bautizó a AMLO como El Mesías Tropical, entre otros epítetos, no ejemplificó tal “abuso” de la libertad de expresión, pero quizá lo sea la campaña referida de la que fue ideólogo y redactor de contenidos premium para denostar al tabasqueño, como que estaba a sueldo de Moscú y era el populista por excelencia de AL. ¿Ofrecerá Krauze disculpas por presuntamente conspirar contra la democracia mexicana?

gcolin@mail.com

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