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Martes , 23.04.2019 / 03:14 Hoy

Entre pares

La rebelión de la prensa tradicional (II/II)

Guillermo Colín

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Quién sabe qué haya esperado la reportera Ivonne Melgar cuando pidió al Presidente que vetara a comentaristas que desde las redes sociales han hecho suya a través de sus blogs, la tarea de opinar críticamente sobre el desempeño de ella y demás reporteros que cubren “las mañaneras” de forma deficitaria en opinión de muchos.

Con el pretexto de que se sentían hostigados por ellos, los identificaron como boots supuestamente propiciados por AMLO, haciendo segundas a personeros de la comentocracia como Jorge Berry y el director editorial de Excélsior, Pascal Beltrán del Río (“AMLO paga youtubers”), que hicieron circular la especie de que recibían dinero de AMLO.

Lo increíble es que a esta campaña de desprestigio contra los youtubers proclives a AMLO se hayan sumado medios tradicionales de la talla de la revista Proceso, cuyo director editorial Álvaro Delgado reprendió a un youtuber por una supuesta ofensa, en realidad inexistente: “Respete a las compañeras reporteras Nacho Rodríguez, o tenga valor para insultarlas de frente… El servilismo ante los presidentes del PRI o del PAN es tan repugnante como ante AMLO”, pontificó.

Todo porque al youtuber se le ocurrió aludir a la pregunta de una reportera “hecha con mucha perversidad, con una manipulación total de los hechos en Puebla” que incluso provocó la hilaridad generalizada entre los periodistas de esa “mañanera” cuando AMLO con sutileza exhibió su pregunta fuera de lugar y ayuna de toda lógica. El subdirector de Proceso añadió como prefecto escolar: “Aunque la compañera pregunte con mucha perversidad deje que AMLO le responda (ni forma había que el youtuber lo impidiera), que cada quien haga su trabajo como pueda…”.

A lo que el youtuber en su respuesta exhibió la cerrazón de los ahora viejos cuadros del periodismo nacional que en su momento muchos admiraron por generaciones, las mismas que ahora les devuelven cátedra de ética profesional: “–Yo no creo que deban hacer su trabajo como puedan, dijo el youtuber. Los medios deben de mandar a los mejores para hacer su trabajo de la mejor manera. Están hablando con el Presidente de la República, le deberían preguntar cosas importantes que el país y la gente quiere saber. Honestamente han hecho un pésimo trabajo”. El preceptor de Proceso ya no pudo decir más.

Ofensiva chayotera, implícita en el episodio anecdótico, que una mayoría de internautas juzgó de dudosa veracidad. Desde luego que no había, ni hay, tal cosa parecida a un cártel de comentaristas pagados por la Presidencia. Por el contrario se trata de una interesante oleada alternativa en redes sociales de blogs con membretes como: “Campechaneando”, “Juca Noticias”, “Quesadilla de Verdades”, “La Silla Rota”, “El Chapucero”, “Caporal”, “Notamex”, “24 Noticias”, y otros hasta con base en EU como “Sin Censura” de Vicente Serrano de Chicago.

Estos entusiastas, célebres y jóvenes opinadores cibernéticos se han hecho de una multitud de seguidores en números estratosféricos que ya los quisiera de lectores cualquier medio convencional mientras los alternativos llegan a sumar entre 2.8 millones de visualizaciones y más de 500 mil suscriptores.

Con esas audiencias no necesitan financiamiento espurio, ya que no le es difícil monetizar, en el modelo comercial de YouTube, su labor informativa que en rigor la mayor parte solo es periodística desde la vertiente del comentario editorial. Aun así en ocasiones difunden primicias como la relativa a una empresa a la que casi en secreto, EPN habría entregado en usufructo “gratuito” todo el negocio del gas propiedad de Pemex. Todo. Incluida la infraestructura. Notición de escándalo que solo falta tome vuelo o que el equipo de AMLO se percate.

Tienen calidad suficiente para montarse con impulso propio en el fenómeno comunicacional que han provocado “las mañaneras”. AMLO, guardadas las debidas diferencias –si las hubiera–, a ratos ya es alguien más parecido a un televangelista de leyenda (escúchese su alocución sobre El Chapo) que arrastra con él a millones de creyentes.

Las encuestas generalizadas lo ubican en un pasmoso e increíble 90 por ciento en popularidad y aceptación de su gobierno. Y sigue subiendo. La pregunta de seguir así es: ¿qué va a pasar cuando ya no tenga a nadie más a quién convencer y casi todo México esté con él? ¿Hará implosión la utopía virtual como hoyo negro? Hay quienes aseguran que esto ya no se explica ni desde la política, ni desde la historia. A ratos adquiere tintes metafísicos. Revísese si no, la exclusión de una subsecretaria del Conacyt por ser diseñadora.

Por lo pronto Nino Canún, un carismático comunicador en YouTube, con memoria política que a su estilo rivaliza con la del internacionalista Jalife, recibe de la “mañanera” un halo de resurrección y para honra del periodismo valiente y de sentido común revierte con AMLO el veto que le habría impuesto hace seis años EPN, solo por no haber aceptado ser vocero de su régimen.

gcolin@mail.com

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