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Domingo , 21.04.2019 / 17:29 Hoy

Uno hasta el fondo

Queremos pastel, pastel, pastel…

Gil Gamés

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Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil vertió cuatro gotas de Rivotril en medio vaso de agua antes de empezar el cotidiano trabajo de leer sus periódicos. Así se enteró de que los caminos de hierro de Michoacán habían sido liberados por los maestros de la CNTE. Pero unas horas después se supo: que siempre no, que a Chucha la bolsearon.

Durante la visita del Presidente a Michoacán, un grupo de centistas decidió liberar las vías de trenes que mantuvieron interrumpidas y replegar el campamento que instalaron desde el 14 de enero. Con la novedad, señor, de que se han levantado los campamentos de Lázaro Cárdenas, Maravatío, Pátzcuaro, La Piedad, Yurécuaro y Múgica. Con la novedad, señor, de que Caltzontzin sigue tomado. Comuníqueme con Felipe Ángeles. Ayuda con estos infelices, Felipe. Qué, ¿no estamos haciendo una transformación, no se llamará acaso Felipe Ángeles el aeropuerto de Santa Lucía?

Calzonzin inspector

No nos enredemos y sigamos con nuestros héroes de la CNTE. De acuerdo con las redes sociales de Kansas City Southern, no se han podido movilizar 3.8 millones de toneladas de mercancías diversas desde Lázaro Cárdenas y calculan más de 350 trenes varados. La Asociación de Industriales del Estado de Michoacán (Aiemac) estima en mil millones de pesos diarios las pérdidas económicas por bloqueos. Ah, ni aguantan nada. Queremos todo el pastel, si no, cero de sus vías burguesas, de sus escuelas oscuras y de sus niños y niñas inservibles. ¿Cómo la ven? Dicho sea esto sin la menor intención de un albur bloqueado.

Finísimas personas entre las cuales se encuentra el secretario de Organización de la CNTE, Salvador Almanza, han dicho que tendrán una asamblea en la que revisarán esta situación para determinar qué acciones emprenderán junto con el plantón y protestas en oficinas gubernamentales. En Michoacán, cientos de padres de familia exigieron el regreso a clases. En la primaria Morelia 150 aniversario, los papás están protestando en las instalaciones de la escuela.

Gil ha leído que las familias se manifiestan contra el paro de los maestros en pancartas que dicen “mi derecho a la educación mi maestro me lo está negando”. “Silvano ya paga, ya quiero clases”, “Maestro, al igual que tú luchas por tus derechos, yo lucho por los míos: la educación”. Otra más decía: “Si no te gusta ser profesor busca otro trabajo, no me quites el derecho a estudiar, ¿dónde está tu pasión por ser docente?”. El plantón lleva ya casi un mes y de acuerdo con la Secretaría de Educación Pública, 122 escuelas siguen sin restablecer sus labores.

Como todos ustedes saben, la Comisión Nacional de Derechos Humanos no ha hecho su trabajo, mju, duerme el sueño de los justos y no arreglan el problema que dice el Presidente que ellos deben arreglar. Es que de veras. ¿Quién podrá desalojar a los orates que quedan en Caltzontzin.

Gil hace una pausa: con todos sus defectos y defectas, México no es San Garabato, territorio imaginado por Rius en Los Supermachos, ni Liópez Obrador es don Perpetuo Rosal. Si usted no tiene edad, Gamés le informa que se trata de la gran historieta de Rius, una farsa en crítica del gobierno priista de ese momento. En sus líneas de estereotipo, Calzonzin presentaba un trozo de ese México autoritario, ilegal, corrupto. Gilga leía aquel cómic con entusiasmo de la misma forma en que años más tarde leyó todos los cuadernos “para principiantes”. Ah, Rius, tus discípulos combaten en las trincheras, por eso se les olvida dibujar cartones. La película de Arau, por cierto, es basura. En fon, en fan. Oigan: ¿y si hubiéramos vuelto a la época de don Perpetuo Rosal? Ay, Dios.

Roma

Gamés ha sido arrojado al abismo del cine. Se acerca el día. Gil oye en sobremesas de aquí y de allá que Roma, la película de Cuarón, no es la gran cosa. Nada le hace, cada quien su gusto. Pero Gamés siente algo y no se callará, faltaba más, aunque se equivoque: esa maldición mexicana a la que le sienta mal el éxito, que le busca defectos a una obra mayor, esa tendencia de opinión que insiste en demeritar un triunfo internacional. Tal vez, si solo fuera una película exhibida en cines pequeños, la reconocerían, pero Roma ha ganado todos los osos y los leones y las ardillas. Gil insiste: Roma figura entre las cinco mejores películas mexicanas de todos los tiempos.

Todo es muy raro, caracho, como diría Winston Churchill: “El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse”.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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