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Domingo , 19.05.2019 / 11:27 Hoy

La Mirilla

Delitos que valen oro

Germán Zepeda

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Lo volvieron a hacer. Otra joyería fue víctima de un atraco (de esos como de película) en reconocido centro comercial de Metepec. Es segundo asalto a un negocio de ese giro en esa plaza, pues recordará que un comando armado entró por la fuerza el 21 de julio de 2017, violó la seguridad y se llevó las joyas que quiso, no hay responsables aún de ello. Esta vez fue a plena luz del día, así como gente cualquiera y en 2 minutos se llevan de todo.

El modus operandi es similar y así ha sido con otro tipo de negocios; taquerías, estéticas, refaccionarias, de todo. Basta recordar también lo ocurrido el 18 de marzo pasado, en una tienda de celulares una plaza comercial (también de Metepec), el comando armado hizo que toda la gente se hincara y escondiera. Asaltos captados en video y que gracias a las imágenes tienen eco, pero a veces solo mediático.

Es un delito en aumento. El robo a negocio se ha convertido en el pan de cada día de las autoridades policiacas, no se dan abasto pues la cantidad de robos ha crecido exponencialmente en el país y particularmente en el Estado de México.

De acuerdo con cifras del (polémico) Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el robo a negocio creció 48 % entre el año 2015 y el 2019. Dicho sistema arroja que los delitos de esta modalidad pasaron de 4,304 a 8,947 averiguaciones previas iniciadas.

La buena noticia (si así pudiera parecer) es que entre enero y febrero ya del 2019 se reportaron 1,178 ilícitos, debajo del promedio mensual. Pero no echemos campanas al vuelo, históricamente (según los datos) los meses de enero y hasta julio son los de menor incidencia, preocupa que 6 de cada 10 asaltos ocurren con violencia.

¿Qué está pasando? ¿Por qué este delito crece? A mi parecer todo está en la ley. Aunque el Código penal del Estado de México vigente establece como sanción mínima 6 meses de prisión, dependiendo del monto de lo robado, la falta de denuncia en muchos casos y de pruebas contundentes en muchos otros, permiten que los asaltantes estén en las calles. Se trata de un círculo vicioso conocido y estudiado por los delincuentes para no estar tras las rejas.

Las estadísticas de los últimos 5 años han demostrado que la ley no asusta en lo mínimo a los malechores, por el contrario es un negocio redondo para ellos. La tarea está en el denunciante al acudir a un ministerio público (pese a la incredulidad y desconfianza), pero sobre todo en las autoridades de la Fiscalía de Justicia para integrar bien cada carpeta y en el Poder Judicial aplicar las sanciones como ameritan. Se lee tan sencillo, pero no lo es, ni ocurre.

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