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Viernes , 26.04.2019 / 03:10 Hoy

Semillas de conciencia

Familia, ¿para qué estamos juntos?

Gabriel Rubio Badillo

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¿Cuál es la diferencia entre una casa y un hogar? La hacemos nosotros. La haces como padre cuando eres capaz de detenerte a sentir el universo de tus hijos. A orientarlos sin intentar vivir a través de ellos. A darte cuenta que no son una segunda oportunidad para que vivas tú. Te necesitan para ser guiados, no para elegir ni decidir por ellos.

La diferencia entre casa y hogar la haces tú como hijo, cuando le preguntas a tu padre cómo le fue en el trabajo. Cuando te detienes a investigar cómo le fue a tu madre en el trajín de la casa. Cómo le hizo para tener ese plato de sopa caliente esperando sobre tu mesa. Eso hace una familia. La diferencia entre una casa y un hogar te queda clara, si detienes en la cama de la abuela antes de salir corriendo… y la escuchas… Sí. Quizá las mismas cosas que ya ha platicado tantas veces, pero la idea es lograr que se sienta escuchada. Descubrir que sus recuerdos y sinsabores son tan importantes como tus citas de trabajo y tus exitosos proyectos. Esa cabeza blanca necesita también un cariño, un tiempo. Necesita sentirse incluida. Necesita que la consideres.

Necesitas darte cuenta que la vida es un ciclo. Una curva en donde antes fuiste cargado y cuidado; donde fueron pacientes contigo por encima de tus necedades y absurdos. También en su momento cuando niño y cuando joven te aferraste a la sinrazón. Ahora te toca a ti. Es tu turno de ser paciente. De saber escuchar y esperar. De ser tolerante. De ser amable con esos viejitos que ahora han vuelto a ser niños.

Ser familia se trata de todas esas cosas simples; que de tan simples se te pasan de largo. Y después, incongruentemente son las que más extrañas. Llevarte bien con tu familia es el examen fundamental de la vida. Con la familia el individualismo termina; ya no puedes pensar solo en ti. Ahora también te cuidas para ellos, porque te necesitan. Si algo te pasa a ti, la vida de ellos se trastorna. Cada decisión tomada debe considerar cómo se sentirán ellos. Lo que hagas, oculto o manifiesto, los arrastra. Evidencia la memoria de tus padres y abuelos, con gloria o deshonra. Deja un legado a tus hijos y nietos. Edificante o perturbador. Tú decides…

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