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Jueves , 18.04.2019 / 12:03 Hoy

Correr para crecer

¿El deporte hace daño?

David E. León Romero

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John Bingham. “Lo importante era ser un corredor, no lo rápido ni lo lejos que pudiera correr. La alegría estaba en el acto de correr y en el viaje, no en el destino”

En ocasiones estamos convencidos de que cierta actividad nos hace bien, la repetimos con frecuencia teniendo fe ciega en que es benéfica para nosotros, sin embargo, ¿no has pensado que ese hábito que crees positivo puede estarte haciendo daño? ¿Cómo podemos evaluar si realmente el deporte que practicamos con el paso de los años será positivo para nuestra salud, longevidad y calidad de vida?

Un ejemplo claro de esto es el futbol americano. Cualquiera podría decir que es un deporte que, como muchos, procura nuestra salud física y mental, incrementa nuestra agilidad y fortaleza. Pero cuánto sabemos acerca del padecimiento provocado por la acumulación y repetición de los choques entre las cabezas de los jugadores. Cuántos padres de familia llevarían a sus hijos a un campo de entrenamiento de futbol americano conociendo las consecuencias que con el tiempo les podría traer este deporte.

En un deporte como correr, son cada vez más las competencias de largas distancias y los corredores que participan en ellas. El reto de correr más y más ha enganchado a algunos y pudiera ser que nos encontremos frente a un desgaste innecesario que pudiera traer consecuencias a largo plazo.

Los saldos de correr en exceso se reflejan de distintas formas. Los primeros efectos se presentan en huesos y articulaciones, pero no son los únicos. Especialistas de un hospital alemán dieron seguimiento a los participantes en una carrera de larga distancia en la que se cubrían aproximadamente 5 mil kilómetros a lo largo de más de 60 días consecutivos. El resultado fue que la masa encefálica de los participantes se reducía, especialmente en el área destinada a la vista. La falta de hidratación adecuada puede provocar efectos negativos en nuestros riñones. Derivado del consumo de oxígeno que correr nos exige, la oxidación de nuestras células es mayor.

Si rebasamos los límites, existe el riesgo de convertir los beneficios de correr en insignificantes recompensas frente a las consecuencias negativas que el desgaste acumulado podría producirnos a través de los años.

Como resulta imposible adelantar el tiempo y conocer los efectos del deporte sobre nosotros, sugiero que para despejar algunas de estas dudas, mantengamos estrecha relación con un médico de confianza que periódicamente pueda estar evaluando nuestro estado de salud y el impacto del deporte sobre el mismo. Correr es extraordinario, pero recordemos que todos los excesos son malos.

Abastecimiento: ¿El Maratón de la Ciudad de México cambia su ruta? ¿Por qué? La ruta era extraordinaria y la meta en el estadio Olímpico Universitario un momento imborrable en la memoria de los corredores.

dleonromero@gmail.com

@DavidLeonRomero


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