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Domingo , 16.12.2018 / 16:13 Hoy

Correr para crecer

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David E. León Romero

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 “Mucha gente corre una carrera
para ver quién es el más rápido.
Yo corro para ver quién tiene más agallas”
Steve Prefontaine

Si has completado la hazaña de correr un maratón, debes recordar el tremendo cansancio que se siente las horas posteriores al momento en el que cruzas la meta. Emprender el regreso a casa al final del evento resulta el momento más incómodo de la jornada a causa del transporte, el hambre, el dolor, las náuseas, el mareo o la falta de apetito. Al llegar a ella, desatarse los tenis, quitarse la ropa y bañarse se vuelve una hazaña más. En el caso de que el evento requiera volver a casa en avión o por carretera tras un largo viaje, la molestia crece, sin embargo, el aliciente que todo lo cura es la medalla colgada al cuello y la satisfacción de volver con éxito.

Si esto te parece mucho, imagina este proceso siete veces seguidas. Es decir, correr siete maratones, en siete días consecutivos, pero con la complejidad que representa hacerlo en siete continentes diferentes. Un verdadero reto mental, físico y logístico en el que el atleta debe llevar sus capacidades al límite para lograr el objetivo. El reloj comienza a correr en cuanto se arranca el reloj en el primer maratón que se lleva a cabo en la Antártica y se detiene al cruzar la meta en un maratón en Estados Unidos, intentando vencer las 168 horas que componen los siete días de tiempo límite.

Gary Thornton (Irlanda, 1979) es un maestro de escuela y, además, un corredor experimentado con un récord personal de 2:17:19 horas en la distancia de maratón. Gary se propuso intentar lo que él califica como una locura y no solo lo logró, también cruzó la meta en primer lugar.

Su locura comenzó en la Antártica, continuó en Ciudad del Cabo, en Perth, en Dubái, en Lisboa, en Cartagena y concluyó en Miami. Fue durante este último maratón donde el dolor general, el profundo agotamiento y las numerosas ocasiones en que se vio obligado a vomitar dimensionaron la magnitud del esfuerzo realizado a lo largo de 295 kilómetros corriendo y las más de 50 horas a bordo de un avión durante los últimos siete días.

Siete maratones, en siete continentes, en siete días consecutivos. ¿Suena imposible? Pues no lo es. Los límites en este deporte están en la mete y Gary con este primer lugar nos lo confirma.

Abastecimiento. Te recomiendo leer el libro Once a Runner, escrito por John L. Parker. 

Twitter@DavidLeonRomero

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