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Lunes , 20.05.2019 / 05:25 Hoy

Nada personal, solo negocios

Salud, pobreza y dignidad

Bárbara Anderson

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La prevención de enfermedades es la faceta menos conocida de Jesús Vizcarra, dueño de SuKarne, un empresario que representa 70 por ciento de la producción de carne de México y el mayor engordador de ganado del planeta.

Hace 28 años le detectaron a uno de sus hijos de solo cuatro años un tumor en el cerebro. Voló a Tucson y lograron salvarlo. Esa situación cambió para siempre la manera de pensar de Vizcarra. “Si no hubiera podido viajar lo tendría que haber internado en el Hospital Civil de Culiacán, al que llamaban ‘El Hospital de la Muerte”, me contó hace un tiempo.

Su historia y la paupérrima situación de ese nosocomio lo llevaron a crear en este centro un Patronato que lo convirtió poco después en el mejor hospital del noreste del país. Pero Vizcarra quiso ir un paso más allá en su apoyo al sector salud: uno de los factores decisivos en este sector es mejorar la detección temprana de enfermedades y a bajo costo, un modelo sencillo de atención con alta tecnología que podía extenderse en todo el país. Así nació Salud Digna hace 16 años.

Acaba de cortar el listón de su clínica 100 y soltaron algunas estadísticas que la convierten en una de las instituciones que más pacientes atiende en el país junto al IMSS, Issste y el Seguro Popular. “En 2018 fueron casi 11 millones y este 2019 terminaremos atendiendo a 14 millones de pacientes”, me explica Juan Carlos Ordoñez, director general de Salud Digna, quien abrirá otras 18 antes de diciembre.

Su modelo se basa en ofrecer diagnósticos de alta calidad y precisión, rápidos y a bajo costo. “Incluso la construcción y equipamiento de nuestros centros cuestan 40 por ciento menos que el promedio de un hospital”, agrega.

Desde 2015 Salud Diga es la mayor proveedora de lentes del país (solo este año serán 2 millones) a un promedio de 180 pesos; las mastografías rondan los 200 pesos; los análisis de sangre arrancan en 20 pesos y los Rayos X no superan los 160. “La clave es el acceso. Las clínicas que cuentan con resonadores magnéticos atienden las 24 horas y están llenos todos los horarios a un costo de 2 mil 500 pesos por estudio”, explica el ejecutivo.

Siete de cada 10 pacientes de esta red son mujeres en edad fértil, que trabajan y tienen recursos limitados y en su mayoría llegan por recomendación de unos 100 mil médicos, “en su mayoría de consultorios en farmacia, con ellos nuestro modelo hace un match perfecto”.

Ahora el plan es extenderse a ciudades de entre 150 y 400 mil habitantes (la primera estará en Salamanca) para luego lanzar pequeños centros multifuncionales en poblaciones de menos de 20 mil habitantes sin acceso a salud. “La pérdida de la salud es uno de los principales orígenes del círculo de pobreza y la mejor manera de combatirlo es con prevención”, agrega Ordoñez, quien espera que este modelo —caso de estudio de la Escuela de Negocios de Harvard— pueda convertirse en una política pública aprovechando su know how y cobertura.

barbara.anderson@milenio.com
@ba_anderson

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