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Domingo , 19.05.2019 / 11:31 Hoy

Nada personal, solo negocios

El ‘huachicol’ y el agujero negro

Bárbara Anderson

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El miércoles todo el mundo pasó sus pupilas por una foto inédita, histórica, futurista: la primera imagen de un agujero negro a 55 millones de años luz de la Tierra. Nos enteramos también que México formó parte de este proyecto (Event Horizon Telescope), con el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano, de Puebla.

Pero lo que ocultó este enorme hallazgo fue un tema que no es menor y que pudo poner en riesgo esa fotografía: cómo los cárteles y el narcotráfico atentan contra estos impresionantes avances científicos en nuestro país.

En febrero, la revista Nature publicó una nota precisamente sobre este Gran Telescopio Milimétrico, no por sus particularidades únicas —el LTM como se lo conoce, EL MAYOR radiotelescopio individual y orientable en el mundo— sino por la inseguridad.

Según el reportaje de Emiliano Rodríguez, en enero de este año (mientras trabajaban en este proyecto) suspendieron sus operaciones por el aumento en la actividad de los cárteles que operan alrededor de la Sierra Negra, el volcán extinto donde está el telescopio. En diciembre pasado, uno de los empleados de esta instalación fue secuestrado en su vehículo.

Los directivos del LTM —que financian el gobierno mexicano y la Universidad de Massachusetts Amherst— decidieron que ya no era seguro que sus empleados fueran a trabajar. “Nadie ha documentado sistemáticamente los efectos que tiene el crimen organizado en la comunidad mexicana de investigación”, declara en el artículo David Ledesma, portavoz del Conacyt.

El LTM quedó en medio de la guerra contra el huachicol, ya que buena parte de los ductos perforados para robar gasolina, pasan muy cerca de sus instalaciones.

Según Nature, las colaboraciones internacionales también sufrieron. Hace tres años, el investigador Bryan Fry de la Universidad de Queensland, en Australia, y sus colegas mexicanos dejaron de visitar una cueva cerca de Cuernavaca, donde estudiaban los murciélagos vampiro, amenazados por un cártel que controla esa zona. El trabajo de campo se volvió extremadamente peligroso, sobre todo en la noche y la investigación dejó México para continuar en Costa Rica.

“Esperamos que las autoridades nos ayuden a hacer nuestro trabajo”, dijo a la revista Alberto Carramiñana, astrofísico que trabaja en el Observatorio Cherenkov de Agua de Gran Altitud (HAWC), que detecta rayos cósmicos y rayos gamma de gran energía que busca supernovas y colisiones de estrellas de neutrones.

Este centro y el LMT son vecinos, y a los investigadores del HAWC se les prohibió por seguridad trabajar en el telescopio desde el 9 de enero. El 7 de febrero, los equipos de ambos observatorios volvieron a sus actividades normales con apoyo de la autoridad estatal. “Al final, lo que queremos hacer es regresar y entender mejor el universo”, dijo Carramiñana. Tenía razón y esta semana lo demostraron, aún con todos los desafíos ‘no científicos’ que soportaron.

barbara.anderson@milenio.com
@ba_anderson

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