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Jueves , 25.04.2019 / 09:34 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

"Doña Flor y sus dos maridos"

Álvaro Cueva

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Le voy a dar mi interpretación de los hechos: a Eduardo Meza (Papá a toda madre) le impusieron la producción de Doña Flor y sus dos maridos, un atentado contra la televisión abierta privada de este país. ¿Y qué hizo? En un admirable juego de creatividad, se encargó de que encajara en el horario de las 20:30 de un canal tan tradicional como Las Estrellas. Solo por eso yo ya le quiero poner casa a este hombre y a todas las personas involucradas en su producción.

Yo no sé si usted lo sepa, pero Doña Flor y sus dos maridos es uno de los más grandes monumentos de la literatura brasileña, una obra maestra de Jorge Amado (Tieta de Agreste) que se hizo con gran éxito en cine y cuyo formato telenovelero llegó a países como Colombia, principal proveedor de contenidos de la Televisa de hoy.

El punto está en que Doña Flor y sus dos maridos no venía al caso ni con México, ni con el consorcio de Emilio Azcárraga, ni con Las Estrellas ni con nada de nada. ¿Por qué? Porque es una historia particularmente erótica, crítica y escandalosa que se apoya en asuntos mágicos. ¿Sabe usted lo que es venir de La rosa de Guadalupe y mirar una telenovela que se opone a las audiencias de La rosa de Guadalupe?

Ahí está la grandeza de lo que usted va a ver a partir de esta noche en Las Estrellas, en que el numeroso equipo literario del señor Meza transformó aquello en la más dulce historia de amor, para toda la familia, que cualquiera se pueda imaginar.

Doña Flor y sus dos maridos, esta Doña Flor y sus dos maridos, es un producto mexicanísimo que le da perfecta continuidad a lo que Mi marido tiene más familia y Silvia Pinal, frente a ti construyeron en los últimos meses. Esto es poco menos que un milagro plagado de personajes con los que todo el país se puede identificar, desde niños hasta ancianitos pasando por chavos, señores y, lo más importante de todo, por mujeres de todas las edades.

Doña Flor y sus dos maridos es un homenaje a las mujeres que coincide con las más importantes tendencias internacionales del espectáculo de 2019, pero sin caer en la estridencia de las narconovelas. Es en verdad un proyecto que vale la pena ver, con un reparto de puros buenos actores que lo mismo vienen del cine y el teatro que de las series de Netflix o de las telenovelas de Argos y Tv Azteca. Vamos desde una Rebecca Jones, gloriosa, y de una Ana Serradilla, deliciosa, hasta un Alejandro Calva, inmenso, y una Alejandra Ley, divina, pasando por un Joaquín Ferreira, de premio, y por un Sergio Mur, entrañable. Pero yo quiero destacar algo que casi nunca se menciona cuando hablamos de Televisa: la manufactura.

Deje usted la fotografía, la musicalización y la edición, la iluminación de Doña Flor y sus dos maridos es como para comprarle flores a sus responsables.

No se nota la diferencia entre los foros y las locaciones, y la profundidad que se consigue en cada toma es sensacional.

De veras, esto es precioso. Me recuerda a El bienamado de Nicandro Díaz. Así de bonita es.

Le suplico que no se lo vaya a perder. La cita es hoy a las 20:30 en Las Estrellas.

Larga vida a Doña Flor y sus dos maridos. Larga vida a los que se atreven a luchar por la televisión mexicana. ¿O usted qué opina?

alvaro.cueva@milenio.com

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