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Columna de Alejandro Medina Mora

¿Bonos democráticos?

Alejandro Medina Mora

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En el año 2008 con aproximadamente 69 millones de votos (53% de la votación total), Barack Obama se convirtió en presidente de Estados Unidos. Con información de la agencia Gallup, su aprobación arrancó en70%. Ocho años después, el mandatario dejó la Casa Blanca con una aprobación cercana al 55%. En la elección presidencial de Estados Unidos del año 2016, hubo alternancia.

En el año 2010, con 9 millones de votos en la segunda vuelta (69% de la votación total), Juan Manuel Santos se convirtió en presidente de Colombia. Según datos de Invamer Gallup, al comienzo de su gestión tenía una aprobación cercana al 80%. El día que el presidente Santos entregó la Casa Nariño, su aprobación se había desplomado al 22%. En la elección presidencial de Colombia del año 2018, hubo alternancia.

En el año 2012, con un poco más de 19 millones de votos (38% de la votación total), Enrique Peña Nieto ganó la Presidencia de México. Con datos de Parametría, al inicio de su administración contaba con una aprobación de alrededor de 55%. En su último día en Los Pinos, el presidente Peña Nieto concluyó su gestión con una aprobación que rondaba el 23%. En la elección presidencial de México del año 2018, hubo alternancia.

Como estos tres ejemplos, hay muchos más que apuntan hacia una clara tendencia: gobernar exitosamente es cada vez más complejo. La interacción entre gobierno y sociedad ha cambiado drásticamente en años recientes. Hay una creciente exigencia ciudadana, un mayor impacto de la tecnología en el quehacer público, el paradigma que suponen las redes sociales, la importancia de la información y la inmediatez con la que circula, los escándalos de corrupción y el desafortunado descuido de los valores.

El presidente López Obrador y quienes integran la llamada cuarta transformación tienen frente a ellos la enorme oportunidad de ver hacia adelante y revertir esta delicada tendencia. Es cierto, el resultado del pasado 1º de julio fue histórico en muchos sentidos y cuentan con una alta aprobación (67% según Consulta Mitofsky). Pero si nos vamos a la historia reciente, el bono democrático de las urnas y la aprobación de inicio de mandato, no resultan suficientes.

Más allá de lo efímero que pudiera resultar la aprobación presidencial, en los primeros 100 días de administración, el mensaje y los símbolos de la llamada cuarta transformación han permeado en el quehacer de nuestra vida pública. Sin embargo, ahora la sociedad mexicana exige menos discursos y más resultados.

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