Las grietas del desencanto

Las burocracias políticas tienen muchas dificultades para enfrentarse a los humores que emanan de la descomposición de vastas porciones del gobierno y de las instituciones.
A veces nos olvidamos de que las inquietudes políticas están poco extendidas en México.
A veces nos olvidamos de que las inquietudes políticas están poco extendidas en México. (Alberto Caudillo)

Ciudad de México

Es una inquietante paradoja que muchos mexicanos, ante la cercanía de las elecciones de 2018, comprueben que es imposible vaticinar con certeza el desenlace político y al mismo tiempo estén convencidos de que la democracia no funciona en nuestro país. Durante decenios México vivió en la certidumbre de que en todas las elecciones ganaría el partido oficial que encarnaba el nacionalismo revolucionario y pretendía representar la auténtica identidad de los mexicanos. La única inseguridad política durante el antiguo régimen consistía en la niebla que rodeaba a los “tapados”, los altos funcionarios que aspiraban a la presidencia y a las gubernaturas. Pero ese misterio interesaba solamente a una minoría. Cuando llegó la sana incertidumbre democrática, cundió la desilusión.

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