El juego de los tiempos

Y en este juego de los tiempos, ¿qué pasa con el futuro? ¿Qué futuro le queda a un presente desahuciado, cuya intuición inmediata es compararse con tiempos que cree que han sido mejores?
¿Qué futuro le queda a un presente desahuciado, cuya intuición inmediata es compararse con tiempos que cree que han sido mejores?
¿Qué futuro le queda a un presente desahuciado, cuya intuición inmediata es compararse con tiempos que cree que han sido mejores? (Kathia Recio)

Ciudad de México

A todas las sociedades les llega, intermitentemente, el momento de sentir que han perdido el rumbo. Algo se anuncia cuando las quejas por la seguridad, los gobernantes, la dificultad para la subsistencia básica y hasta el estado del aire son populares y cotidianas. Si bien, de algún modo, la inconformidad debería ser el estado natural de las comunidades humanas, dado que en ningún momento de la historia todos los seres humanos han compartido circunstancia y perspectiva de manera simultánea —y sabemos que la vida a la vuelta de la esquina no tiene nada que ver con la nuestra—, sí existe tal cosa como un sentir generalizado capaz de diagnosticar a la época y diferenciarla de otras.