La seguridad en cuatro tiempos

En un ejercicio de honestidad, no puedo decir que vea en el futuro un México donde el sistema de justicia se ponga como meta procurarla a los más vulnerables.
No puedo decir que vea en el futuro un México donde el sistema de justicia se ponga como meta procurarla a los más vulnerables.
No puedo decir que vea en el futuro un México donde el sistema de justicia se ponga como meta procurarla a los más vulnerables. (Lilian Chapa Koloffon)

Ciudad de México

Si bien la debilidad estructural de estas instituciones afecta desde entonces a varios millones de mexicanos de diversos sectores sociales, no afecta a todos por igual; no en la crisis de seguridad actual. Se sabe ahora que las prisiones las habitan mayoritariamente quienes no pudieron pagar una defensa adecuada y que el homicidio afecta de manera especial a la población joven que apenas concluyó la educación primaria o que abandonó la secundaria. Esto no quiere decir, por supuesto, que los delitos que padece la población que no vive en situación de vulnerabilidad social sean menos importantes. Se trata de enfocar los recursos disponibles de manera inteligente para proteger la vida y la libertad, pero también de no limitar las oportunidades de desarrollo y de reinserción social de quienes han cometido delitos no violentos. Los beneficiarios, se puede suponer, seríamos los más.

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