Utopía de la patria

En el horizonte se agolpan los nubarrones del delito institucional y la corrupción eterna. El cielo se cierra sobre islas de miedo, inseguridad y pesimismo.
La utopía inmediata está más bien en pacificar el país, encontrar a los ausentes o darles sepultura a nuestros muertos.
La utopía inmediata está más bien en pacificar el país, encontrar a los ausentes o darles sepultura a nuestros muertos. (Daniela Martín del Campo)

Ciudad de México

 Aunque del país de nuestros padres recibimos, con todos sus bemoles, una clase media más sólida, la transición democrática, universidades de primer nivel y una cultura escéptica ante el legado de la nación revolucionaria, parece que en el México de 2018 todo queda por hacer. Nuestro país es un erial de fosas y desaparecidos, de tierras sin ley en donde ha vuelto la tiranía feudal y el cobro de suelos. La guerra del narco tiene cada vez más las características de una guerra civil. Un poeta que renuncia a sus versos luego del atroz asesinato de su hijo es el símbolo que nos define ahora. Los hijos de México mueren en un campo de batalla inasible. ¿Qué pasará con toda una generación de jóvenes arrastrados por la ola de violencia que levantó esta guerra? ¿Cómo es su presente desesperado, aislado? Al futuro del país lo pueblan sombras errantes y ríos de sangre.

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