Educación, educación, educación

El peor futuro que podremos construir es uno en que las nuevas generaciones tengan una formación “light” y de simulación en la obtención de su capacitación profesional.
La educación no es en realidad en este país una “prioridad máxima”, cuando se comparte con 14 otras “prioridades máximas”.
La educación no es en realidad en este país una “prioridad máxima”, cuando se comparte con 14 otras “prioridades máximas”. (Sergio Bordón)

Ciudad de México

La obcecación del país en la actitud de no creer en su gente, especialmente en la gente joven; en no ofrecerles opciones para desarrollar sus capacidades innatas, con una amplia gama de ofertas de formación, desde los oficios (plomería, electricidad, carpintería, etc.) hasta las muy diversas expresiones de la creatividad cultural y científica. En la conformación de un golem consistente en la inflación criminal de una oferta de pésima calidad para la formación de la juventud mexicana, permitiendo la existencia de incontables universidades ficticias, que fuera de ayudar a las estadísticas de educación superior no sirven sino para defraudar a mujeres y hombres que piensan que se están formando en esas “instituciones”, que no solamente son de origen privado sino también las hay públicas.

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