Kazuo Ishiguro, la narrativa discreta

La obra de Kazuo Ishiguro es una apuesta por un futuro posible desde el cual pueda leerse la historia casi secreta de un siglo atormentado, con múltiples episodios de intenso sufrimiento.
La premiación a Kazuo Ishiguro continúa la estela de galardones resueltos de manera afortunada por la Academia sueca.
La premiación a Kazuo Ishiguro continúa la estela de galardones resueltos de manera afortunada por la Academia sueca. (Gonzalo Tassier)

Ciudad de México

Sería muy arriesgado considerar a Kazuo Ishiguro (Nagasaki, 1954) como un autor japonés en sentido estricto, ya que abandonó Japón a los cinco años para instalarse de manera permanente en Inglaterra. Y además escribe en inglés. Lo anterior implica referir que llegó al mundo a menos de diez años de que la bomba atómica destruyera su lugar de origen. La sombra nuclear, como no podía ser de otro modo, aún es una presencia que gravita en la sociedad japonesa. La suya es una obra que se recorre como una larga interrogación por un futuro improbable, siempre angustiante, en el cual la violencia es el eje de las relaciones humanas, lo mismo que el cambio sin reglas claras. El espejo que nos refleja durante un segundo, se modifica al siguiente y ya refleja a otra persona. Todo con un marcado acento de pesimismo, lo cual es entendible, porque Ishiguro es un profesional de la nostalgia.

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