Enamorarse

No es extraño que en el romántico todos los caminos conduzcan a la autodestrucción, al goce de la enfermedad. 
Enamorarse
Enamorarse (Sergio Bordón)

Ciudad de México

Hay gente que se está enamorando siempre. No una vez, o diez, sino que hacen del enamoramiento una gimnasia, un continuo volver al mundo a costa del ser amado. Sin embargo, el ser amado adquiere en su imaginación una condición de ventolera, de acontecimiento efímero, de sueño pasajero. He conocido a tantas personas que se convencen de haber encontrado por enésima vez a la amante de sus sueños (en caso de que no practiquen o ejerzan ese viejo y deslucido negocio de la monogamia). La decepción es continua, pero no las derrotas; al contrario insufla en ellas nuevas energías para emprender otra vez la conquista, el enamoramiento, la caída en ese suave estado de somnolencia. Cualquier gesto, señal evanescente, cualquier cruce de miradas o roce de piel con un ser atractivo las excita una vez más, las lanza de nuevo a emprender la cabalgata y la aventura.

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