En construcción (y a la deriva)

México tiene que forjar una narrativa distinta a la de una marcha inexorable hacia la modernidad. Una narrativa que nos permita depurar y culminar ese proyecto de modernidad siempre inacabado.
Si México ha de salir de esta crisis tiene que forjar una narrativa distinta a la de una marcha inexorable hacia la modernidad.
Si México ha de salir de esta crisis tiene que forjar una narrativa distinta a la de una marcha inexorable hacia la modernidad. (Daniela Martín)

Ciudad de México

Vivo en un país que lleva dos siglos y medio en construcción. El proyecto no cuaja porque sus arquitectos, en el fondo, desprecian —pero no entienden— la materia prima con la que cuentan para construirlo. En su ignorancia, la élite, una y otra vez, solapa las peores partes de las prácticas históricas que pretende sustituir —el patrimonialismo, la corrupción, la arbitrariedad, el clientelismo, el uso de la ley como mercancía—, e intenta, una y otra vez, suprimir las piezas indisponibles del rompecabezas —el multiculturalismo, la biodiversidad, la civilización mesoamericana que es, obligadamente, su cimiento—.