Campesinos

A principios de los años ochenta numerosas comunidades campesinas decidieron hacer frente a Sendero Luminoso. Luchaban “en nombre del gobierno” y “para ayudar al presidente”.
El 21 de enero de 1983 una ronda campesina mató a siete senderistas en el departamento de Huanta.
El 21 de enero de 1983 una ronda campesina mató a siete senderistas en el departamento de Huanta. (Estelí Meza)

Ciudad de México

El gobierno de Fernando Belaúnde se apresuró a enviar una comisión de investigación, encabezada por Mario Vargas Llosa. Los comuneros no trataron de rehuir su responsabilidad en ningún momento. Al contrario, afirmaron directa, abiertamente que habían asesinado a los periodistas. Eso sí, una y otra vez repitieron todos: “somos gente ignorante”. Así lo entendió la comisión. Así lo entendió Vargas Llosa: “Creen por su tradición, por su cultura… que en esta lucha por la supervivencia todo vale y que se trata de matar primero o de morir”. Y se preguntaba, con énfasis dramático, si los comuneros podían hacer los distingos morales, jurídicos, entre el bien y el mal que implica el linchamiento, es decir, si sabían —arcaicos, primitivos y elementales como eran— si sabían que estaban haciendo mal. Y no, no sabían.