"Cambio de piel" de Carlos Fuentes. Un mural pintado por un miniaturista

Hace medio siglo, en agosto de 1967, Carlos Fuentes publica su quinta novela, "Cambio de piel", escrita durante cuatro años en tres ciudades distintas, Tonantzintla, Nueva York y París.
Antes de cumplir 38 años de edad Fuentes ya es, pues, un escritor de notable y prolífica trayectoria.
Antes de cumplir 38 años de edad Fuentes ya es, pues, un escritor de notable y prolífica trayectoria. ( Alma Rosa Pacheco)

Ciudad de México

Al igual que sus obras precedentes —"La región más transparente" y "La muerte de Artemio Cruz"—, "Cambio de piel" es una novela ambiciosa, como conviene a la juventud de su creador y a la tradición identitaria que hereda. Una novela que responde a la necesidad apremiante de decirlo todo, de compendiarlo todo, de nombrarlo todo. Una novela urgida de llenar un vacío histórico, de plasmar nuestro ser en relación con nosotros mismos y con la cultura universal, de cumplir, en suma, la tarea primordial que Alejo Carpentier le adjudicó al escritor latinoamericano; la tarea de Adán poniendo nombre a las cosas. Fuentes, en efecto, quiere decirlo todo, pero no dándole las espaldas al mundo exterior, sino exponiendo nuestra cultura a los avatares y los influjos de la cultura universal.

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