Acuarelas urbanas

La calle se queda callada. Y ni un paso, ni un grito, ni un te quiero. Nadie. Sólo el agua y la luna que no quiso salir de entre las nubes. Nadie.
Creo que este año no iré más allá de los volcanes.
Creo que este año no iré más allá de los volcanes. (Gonzalo Tassier)

Ciudad de México

Me detengo en la puerta bajo las chispas de una lluvia que no quiere despedirse. Estoy parada en un pequeño charco. Toda la tarde ha caído agua. Y todo el mes. Mejor así que a secas pero, a veces, quisiera uno abrir el cielo. Y que salga el sol a las nueve de la noche, para que trabaje, porque ha estado flojeando todo el día. Ahora, bajo el paraguas con el que acompaño a Lilia hasta su coche, sigue chispeando. Así como nosotros seguimos suelta y suelta palabras como destellos. “Soy viuda, amiga, ni modo. Y tampoco voy a presumirte de nada más”. “Ya nos iremos a viajar”, le digo con voz segura y cabeza dudando.

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