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Sábado , 23.06.2018 / 18:22 Hoy

Industria automotriz vive al borde de la angustia

La caída en las ventas de modelos a diésel acelera la urgencia de vender coches eléctricos; además, los aranceles de Trump sobre el acero representan otro reto.

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Peter Campbell

Los elegantes modelos de automóviles se alinean en el Salón del Automóvil de Ginebra, pero bajo la capota, la ansiedad de la industria se agrava.

La caída de las ventas de los modelos a diésel en Europa hace que sea más difícil de alcanzar los objetivos más estrictos de emisiones de CO2 en 2021, lo que acelera la urgencia de vender coches eléctricos, mientras que la posibilidad de aranceles sobre el acero en Estados Unidos y una guerra comercial plantean un riesgo más general para el libre comercio mundial que es esencial para manejar las extensas cadenas de suministro de la industria automotriz.

“Hay mucho nerviosismo en la industria”, dice Erik Jonnaert, secretario general de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles. “La demanda claramente es por la gasolina, no por el diésel, y eso lleva a emisiones más altas de CO2”.

El desafío de las emisiones quedó subrayado apenas una semana antes de que el evento se abriera al público cuando un tribunal federal en Alemania dictaminó que las ciudades tenían la obligación de cumplir con los estándares de calidad del aire de la Unión Europea, incluyendo la prohibición en las calles los vehículos a diésel más viejos.

La histórica decisión puede sentar un precedente en toda Europa, acelerando el descenso de las ventas de los automóviles con motor a diésel después de su caída de 8 por ciento el año pasado.

Las automotrices contaban con los coches a diésel para que les ayudaran a cumplir con el objetivo de 95 gramos de CO2 por kilómetro —y evitar multas agobiantes— ahora necesitan intensificar sus planes para vehículos a batería.

Transport & Environment, un grupo de cabildeo con sede en Bruselas para la energía limpia, estima que solamente la mitad de los fabricantes de automóviles están en camino de cumplir con los estándares que entran.

Algunas de las automotrices ya anunciaron objetivos eléctricos ambiciosos, desde el plan de VW para vender 3 millones de vehículos a batería para el año 2025, hasta el compromiso de Ford de invertir 11 mil millones de dólares (mdd) en la tecnología.

En Ginebra, que se considera como el salón del automóvil más importante de Europa, se pudo ver la demostración de modelos eléctricos adicionales, pero poco gasto adicional en el área.

En su lugar, las empresas lidiaron con las decisiones que tienen que tomar hoy.

Thierry Bolloré, director operativo de Renault, dice que la velocidad de la caída tomó por sorpresa a la compañía, y que ya comenzó a responder al planear instalar más motores híbridos en sus vehículos.

“Hay una adaptación que ya activamos”, dice. “Queremos estar listos para cualquiera que sea la realidad”.

BMW, una de las marcas que más depende del deshonrado combustible con 58 por ciento de sus ventas de automóviles en Europa que funcionan con diésel, todavía está dispuesto a defender los méritos de la nueva tecnología de diésel, que es tan limpia como la gasolina y no está sujeta a prohibiciones, matices que a menudo se evaporan antes de llegar al público de los automóviles.

El fabricante alemán de automóviles incorporó modelos híbridos enchufables en muchos de sus modelos convencionales, y ya ve que la mitad de sus clientes abandonan el diésel y pasan a los híbridos o los eléctricos, dice Harald Krueger, su director ejecutivo.

“Incluso con la caída de las ventas de diésel, logramos reducir más nuestra huella de CO2 el año pasado”.

Matthias Mueller, director ejecutivo de Volkswagen, incluso cree que las ventas de los vehículos a diésel podrían experimentar un “renacimiento” debido a lo cómodos que son para conducir.

Pero el consenso es que la caída del combustible es un camino de una sola vía.

“El diésel no va a volver”, dice Elmar Kades, director general de la consultora AlixPartners. “Esa es la realidad, incluso si algunos de los que tienen una mayor participación en el diésel tratan de defender eso”.

Una estrategia para los fabricantes de automóviles es “agrupar” sus resultados, lo que permite que las marcas dentro de una sola compañía no logren alcanzar el objetivo siempre y cuando el promedio de la flota cumpla con las reglas.

BMW es un grupo que planea hacer esto, lo que reduce la presión para cumplir sobre su marca Rolls-Royce, de ultralujo totalmente a gasolina.

PSA, propietaria de las marcas Peugeot, Citroën, DS, Opel y Vauxhall, exigió que cada una de sus marcas cumpla con las nuevas reglas por ellas mismas, dijeron tres ejecutivos de la empresa durante el transcurso del evento.

El tema del comercio global, que los fabricantes de automóviles consideran esencial para operar sus crecientes cadenas internacionales de suministro, también fue un tema que dominó, con ejecutivos preocupados ante la posibilidad de una guerra de aranceles después de que el presidente estadunidense Donald Trump amenazó con cobrar impuestos a los autos provenientes de la Unión Europea.

Varios ejecutivos de la industria automotriz, entre los que se incluye a figuras destacadas de Toyota, Volvo Cars y BMW, dijeron que cualquier barrera al libre comercio es una situación de “perder-perder”.


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