Iberdrola repara vía satélite plantas eólicas

En México no crecimos con compra de instalaciones, sino con construcción de plantas, dijo Enrique Alba, director general de la empresa en México.
Iberdrola muestra vigilancia de sus parques eólicos en Oaxaca.
Iberdrola muestra vigilancia de sus parques eólicos en Oaxaca. (Jesús Rangel)

Toledo, España

El aerogenerador A4 con 78 metros de altura del parque eólico de Juchitán de Zaragoza en Oaxaca, México, está detenido y el B11 de Santo Domingo, también en Oaxaca, tiene poco movimiento.

No hay personal cercano a la zona para supervisar. Puede existir una falla técnica, poco viento o fuertes rachas, una tormenta, falta de aceite en los motores de las enormes aspas o un incendio.

No obstante, a 9 mil 500 kilómetros de distancia de Oaxaca un técnico del Centro de Operación de Energías Renovables (CORE) de Iberdrola ya detectó la avería, la controla y la soluciona en 20 minutos. La magia de la tecnología.

Aquí huele a innovación y a orgullo. Los ingenieros y especialistas en informática, telecomunicaciones y electricidad que fijan su mirada en las computadoras (mínimo cuatro por turno) saben que la información que les proporciona su sistema operativo no la tiene ni la NASA; tampoco han recibido algún ataque cibernético.

Observan en sus computadoras o en las enormes pantallas al fondo de la especializada zona de trabajo los datos que minuto a minuto llegan vía satélite desde el otro lado del Atlántico. Allí ven que en el campo Pier 2 del municipio Esperanza en Puebla todo funciona normal en las 33 turbinas de viento.

El CORE es el centro más importante en el mundo de control y operación de energía eólica. Está en un edificio de cristal con tonos azules en las afueras de Toledo, y en el piso dos solo 36 personas son las responsables de que todo marche bien durante las 24 horas del día. El mapamundi está lleno de puntos de colores que no dicen nada en principio.

Ahí están identificados los parques eólicos de Iberdrola, y cada uno de los aerogeneradores y, por consecuencia, cada una de las fallas o problemas.

Desde aquí la empresa líder de energía renovable en el planeta supervisa sus 227 parques eólicos, 68 centrales hidráulicas, una planta termosolar, 5 mil 925 aerogeneradores y 200 subestaciones eléctricas que operan en España, Portugal, Italia, Chipre, Hungría, Rumania, Grecia, Brasil y México para generar 7 mil megavatios de electricidad. Tiene otras instalaciones en Colorado, Estados Unidos, y en Escocia que envían también información.

“Aquí en Toledo recibimos entre 300 y 500 señales que ameritan atención por parte de los aerogeneradores. Un total de 2 millones de señales en tiempo real para tener seguridad en todas las operaciones. El color rojo es de alerta… Además, con el nuevo sistema Meteoflow tenemos proyecciones meteorológicas con 48 horas de anticipación para estimar la producción eléctrica del día siguiente en cada instalación y qué entra a las redes de transmisión”, dice Óscar Pérez, coordinador de operaciones del CORE.

Iberdrola cuenta en México con cinco parques eólicos que generan 366 megavatios: La Ventosa (102 MW), La Venta III (102 MW), Bii Nee Stipa (26 MW), Pier II (66 MW) y Dos Arbolitos (70 MW). Construye las dos primeras centrales fotovoltaicas a gran escala en Hermosillo (100 MW) y Santiago Fotovoltaico (170 MW) en San Luis Potosí, que también serán supervisadas desde Toledo.

“En México no hemos crecido con compra de instalaciones; lo hemos hecho con construcción de plantas. Tenemos una capacidad instalada de 6 mil megavatios con siete centrales de ciclo combinado y cogeneraciones y los cinco  parques eólicos. La producción es capaz de atender la demanda de 20 millones de mexicanos”, comenta Enrique Alba, director general de la empresa en México.

ANÁLISIS A DISTANCIA

Cada instalación de energía renovable de Iberdrola tiene un sistema de control e información local denominado Scada (Supervisory Control & Data Adquisition), que recoge las principales variables de funcionamiento de las máquinas de forma organizada y simplificada para detectar rápidamente algún problema y realizar un análisis a distancia.

Los servidores modulares son digitales y reciben las señales por fibra óptica o satelital. “En una primera fila, frente a las computadoras que reciben los datos están tres operadores por turno que observan tres equipos al mismo tiempo y supervisan en tiempo real alrededor de dos mil aerogeneradores cada uno”, explica Óscar Pérez.

Cuentan con un jefe de turno que coordina el trabajo, las responsabilidades y la toma de decisiones.

Las dos millones de señales fueron enviadas por las cámaras de video de seguridad de cada instalación y por los sensores de cada turbina, 300 en total.

Reportan velocidad y dirección del viento, temperatura exterior e interior de la máquina, capacidad de generación eléctrica, temporales (ahora ciclogénesis), ángulo de las aspas, estado de los filtros y ventiladores interiores, nivel de ruido y sistema hidráulico, entre otros.

En una de las computadoras se observa que el viento sopla a 3.8 metros por segundo (alrededor de 12 kilómetros por hora). Una turbina funciona con vientos de 18 kilómetros la hora y se detiene automáticamente por seguridad con rachas de viento o agua de 90 kilómetros por hora o 25 metros por segundo.

El reporte incluye lugar del aerogenerador, fecha, potencia, datos de producción y disponibilidad de energía y el tipo de incidencia o alerta. La información se almacena, se integra a una base de datos y se proporciona a otros departamentos para su análisis. Todo en tiempo real para ganar minutos o días de trabajo con un diagnóstico certero y solución rápida a larga distancia.

De ser necesario, se avisa al equipo de mantenimiento local de las instalaciones para una atención dirigida y ganar más tiempo.

Las enormes turbinas de última generación tienen un valor de 2 millones de euros cada uno y permiten la producción de dos megavatios de electricidad. Iberdrola tiene una asociación estratégica de varios años para este fin con la empresa Gamesa.

“Es tan importante la información que aquí se genera que varias de las empresas que fabrican los aerogeneradores piden la opinión técnica de sus prototipos.

El equipo especializado del CORE da sus opiniones de las máquinas o sus componentes, de si tienen fallas o qué se puede corregir para mejorarlo. Todo en beneficio de la energía eólica, el medio ambiente y la sociedad en general”, señala el especialista Óscar Pérez.