• Regístrate
Estás leyendo: Equilibrar economía, sociedad y naturaleza, el reto del desarrollo
Comparte esta noticia
Domingo , 22.07.2018 / 19:12 Hoy

Equilibrar economía, sociedad y naturaleza, el reto del desarrollo

El libre mercado “no ha sido capaz de generar un reparto justo de los recursos entre los individuos, las naciones y las generaciones futuras”, destaca economista de la “Ibero”.

Publicidad
Publicidad

Milenio Digital

La sustentabilidad, más que un concepto en las empresas, debe lograr una gestión que genere un desarrollo en el que se equilibren los procesos económicos, naturales y sociales. De acuerdo con el economista Alexander Galicia Palacios, “desde hace 30 años México se encuentra inmerso en un naufragio paradójico de disputas ideológicas que encubren la apropiación y la explotación de los recursos naturales, lo que ha dado origen a grandes debates en entes gubernamentales y universidades”.

En un artículo sobre desarrollo sustentable divulgado ayer, Galicia Palacios, académico de la Universidad Iberoamericana, destacó que existen cientos de modelos que tratan de dar solución y reducir el costo medio ambiental originado por el progreso”.

El especialista destacó que el sistema económico se encuentra marcado por la recesión y encarecimiento de combustibles fósiles, lo que ha dado pauta para que científicos sociales se pregunten el impacto que puede tener la racionalidad económica en la dinámica de la producción y generación de riqueza. “Así surge el concepto de sustentabilidad como una de las propuestas más relevantes para mejorar las condiciones de vida”.

RESTRICCIONES

La sustentabilidad, aseguró Galicia Palacios, está sujeta a un conjunto de restricciones relacionadas con los intereses de los grandes conglomerados, cuyo objetivo es la búsqueda del beneficio y la eficiencia económica, en muchos casos, sin considerar el bien común. “No se trata de un concepto ajeno al desarrollo para abatir la desigualdad económica, por lo que debe entenderse como un todo”.

El especialista destacó que la aparición de teorías energéticas y ecológicas en las ciencias sociales ha reorientado el campo de investigación en la economía, sensibilizándose por el estudio de problemas ecológico-políticos.

Los primeros estudios de la ciencia económica sobre el uso y agotamiento de recursos naturales surgen en 1798 con el Ensayo sobre el principio de la población de Malthus, el cual plantea que la naturaleza fija un límite al bienestar basado en la escasez de recursos.

Durante el siglo XIX surgen teóricos desde diversas áreas de la ciencia que exponen argumentos que contraponen el crecimiento económico y el equilibrio ecológico.

“Por otro lado, con las transformaciones de los procesos productivos derivados de la revolución industrial, surgen áreas de especialización como la economía ambiental, que comulga con el bienestar social y la asignación óptima de recursos”, agregó.

Esos estudios se basan en un análisis sobre las fallas del mercado considerándolas como externalidades. El economista recordó que Pigou (1920) estableció una distinción entre costos privados y costos sociales, abogando por la intervención del Estado mediante la aplicación de impuestos y subsidios para corregir dichas fallas.

Galicia Palacios afirmó que el debate ahora se centra en la preocupación por la escasez de recursos naturales, “a fin de alcanzar el reto que consiste en lograr la compatibilidad entre sistema económico y medio ambiente”.

En 1987 la Organización de Naciones Unidas emitió el Informe Brundtland, que propone el término desarrollo sostenible y lo define como el que “responde a necesidades del presente, pero sin comprometer las posibilidades de sobrevivencia y prosperidad de las generaciones futuras”.

MEDICIÓN SUBJETIVA

Derivado de esta propuesta, explicó el experto, fue necesario desarrollar metodologías para medir el desarrollo sustentable, entre las que destaca el cálculo del producto interno bruto ecológico (PIBE).

El Sistema de Cuentas Económicas y Ecológicas conforma la metodología que mide el equilibro entre el sistema financiero y el medio ambiente. Publicado por la ONU en 1993, es similar al cálculo del producto interno bruto, solo que resta el costo por agotamiento de recursos naturales y degradación del medio ambiente.

En términos generales, el PIBE incluye la valoración de recursos naturales como agua, bosques, erosión del suelo, calidad del aire y contaminación. “Sin embargo, este cálculo no es suficiente para la elaboración de estadísticas sobre medio ambiente y economía, ya que se requiere un nivel de desagregación mayor que permita identificar los impactos reales en la naturaleza de los procesos económicos”, aclaró el experto.

A primera vista, opinó, parece que el PIBE puede ser un buen indicador de bienestar social, pero con niveles de ingreso totalmente heterogéneos y condiciones ambientales y geográficas distintas, el concepto es subjetivo. “Tal vez el uso del término capital natural puede aproximarse más a un equilibrio en el sistema de cuentas ecológicas, entendiéndolo como una dualidad conceptual entre la pérdida de recursos naturales y los producidos por el ser humano”, postuló.

El desarrollo económico, concluyó, “ha significado la disipación de recursos no renovables que resultan irremplazables, por lo que debe centrase en considerar la relación que tiene con el agotamiento de estos y sus efectos en el medio ambiente, ya que en un mundo de recursos finitos el crecimiento ilimitado es una falacia del libre mercado, el cual no ha sido capaz de generar un reparto justo y racional de los recursos entre los individuos, las naciones y las generaciones futuras”.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.