Licor amado

Nacieron en Mérida, Yucatán, son hermanas y estudiaron Ingeniería en Alimentos; juntas emprendieron la tarea de elaborar un licor que encierra sabores típicos de su estado y que ha sido reconocido.
Nancy y Linda Hernández Román/Yatzil
Nancy y Linda Hernández Román/Yatzil

Ciudad de México

Yatzil significa en maya, “algo amado” y remite a la leyenda del makech que habla de enamorados jurándose amor eterno bajo la ceiba, donde los dioses escuchan la plegaria de los mortales. Yatzil es el nombre que Linda Guadalupe y Nancy Carolina Hernández  Román, pusieron al singular licor que elaboran con chile habanero y esencias frutales cítricas.  

Apasionadas por el tema de la licorería, estas jóvenes yucatecas reunieron en Yatzil dos productos típicos de Yucatán.

“Siempre tuvimos la inquietud de emprender un negocio elaborando un producto de la región, comenta Linda Guadalupe, y la oportunidad llegó cuando entramos a un concurso con el tema de innovación, convocado  por el Instituto Yucateco del Emprendedor”.

Previo al concurso, ellas ya habían desarrollado la idea y analizando el mercado para ver qué es lo que le gusta a la gente, “qué busca, compra o desea comprar”, afirma Linda Guadalupe, egresada de la carrera de Ingeniería en Alimentos.

Después, estructuraron el modelo de negocio y en tres semanas  elaboraron el prototipo “para que fuera probado y aprobado. Una maceración de chile habanero y aguardiente de caña aromatizados con cítricos y hierbas”, comparte la receta Nancy Carolina, quien aún estudia la carrera de ingeniería en alimentos.

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Yatzil ganó el concurso y, además de dinero invertido para iniciar, recibió una incubación. Por ahora está en etapa de constituirse formalmente.

“El gran reto ha sido el tema financiero y legal, sin embargo, poco a poco, han ido avanzando”. El próximo desafío será “instalar  su propia planta para sacar el permiso de Cofepris  y exportar”. Asimismo esperan, en un futuro cercano, hacer otra línea de productos con diferentes frutas como pitahaya, naranja agria, pero siempre manteniendo el chile habanero como base”, concluye Nancy Carolina.

Para estas jóvenes yucatecas, la clave para emprender ha sido no darse por vencidas y alejarse de las personas que buscan desanimarlas. Hoy tienen algo amado y esperan que, muy pronto, “el turista que llegue a Yucatán pida Yatzil con su gajo de mandarina y se convierta en todo México, una costumbre como lo es el tequila de Jalisco”.

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