JUGOTROPICK, la máquina inteligente de jugos naturales

“Este proceso permite que el jugo dure más tiempo porque al separar la cáscara de la fruta se evita que el zumo lo contamine y lo fermente”.
Abel Pérez Arciniega
Abel Pérez Arciniega

Ciudad de México

Que una máquina pele una naranja y al mismo tiempo la exprima es, sin duda, algo novedoso, pero también práctico. Y por supuesto que existe. Se puede encontrar en Veracruz gracias a Abel Pérez Arciniega quien consiguió este tipo de máquina para generar litros de jugo y venderlos al público.

El equipo completo se conforma de tres máquinas que están conectadas: una lava la fruta, otra la transporta y otra extrae el jugo. Uno puede ver todo el proceso y en el paso final presenciar cuando la cáscara del cítrico es separada con una especie de pulpo metálico para que al mismo tiempo la pulpa sea aplastada y conseguir, así, el jugo.

Abel cuenta que siendo él del municipio de Martínez de la Torre, Veracruz, comunidad eminentemente citrícola, tenía la inquietud de buscar la manera de vender jugo que durara más de un día sin que tuviera conservadores.

En una ocasión vio en la Ciudad de México una máquina que hacía jugo pero la caducidad del producto era de un día, por lo que se dio a la tarea de investigar si había alguna máquina que garantizara que el producto durara más días en el anaquel o refrigerador.

Consiguió, entonces, una patente de una empresa de Estados Unidos para fabricar una máquina con las características que requería.

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“Esta es la única máquina en el mercado que pela y luego exprime”, asegura Abel, quien comenta que este proceso permite que el jugo dure más tiempo porque al separar la cáscara de la fruta se evita que el zumo lo contamine y lo fermente.

Luego de exprimir los cítricos, el jugo se envasa directamente y dura una semana manteniéndolo refrigerado.

Su empresa Jugotropick tiene ya 16 años y recientemente obtuvieron apoyo del Inadem por ser un proyecto innovador. Hoy cuenta con cinco máquinas instaladas en Jalapa y en el Puerto de Veracruz. Entre sus planes está comprar 10 máquinas y abrir más sucursales en el país.

Antes de emprender este negocio, Abel trabajó en el servicio público federal y estatal pero después de varios años decidió que quería tener su propia empresa. Cuando inició se enfrentó a la dificultad de vender el jugo en su comunidad debido al fácil acceso que todos tienen ahí a la naranja y a los cítricos en general. Así que tuvo que buscar otra estrategia: se alejó de la zona donde se encontraba la materia prima y le funcionó.

Hoy, con sus cinco máquinas vende 2 mil litros diarios de jugo en escuelas, restaurantes, hoteles y al público en general.

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