Riqueza en un material olvidado

Ella diseña y fabrica mobiliario para casas y oficinas bonito, ligero, moderno. Muebles que cualquier persona puede armar y desarmar sin problemas.
Paula González Alfaro/Graphicut
Paula González Alfaro/Graphicut

Ciudad de México

Graphicut significa gráfico y navaja, y es el nombre de una empresa que diseña y fabrica objetos de cartón que cuenta con una línea de muebles de este material para hogares y oficinas. Salas, comedores, recámaras, archiveros, escritorios entre otras muchas opciones, asegura su fundadora y directora, Paula González Alfaro. “En Europa, comenta Paula, este tipo de empresas tienen más de diez años”. Ella es aliada comercial de Carton Lab líder en aquel continente.

Paula, nació en León, Guanajuato, estudió administración de empresas. Inició su negocio en Querétaro pues vio mayor oportunidad de desarrollarlo.

“Viene de una familia de cartoneros, comenta, por lo que conoce muy bien el material y sabe de sus enormes beneficios para fabricar muebles”.

Para empezar es ligero pero resistente, moldeable y cien por ciento reciclable.

“Los muebles de Graphificut vienen desarmados y empacados, son fáciles de armar. Cuando las personas cambian de domicilio ofrecen muchas ventajas para transportarlos y meterlos por cualquier puerta”.

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Además de muebles, Graphicut “hace todo lo que es arquitectura en cartón: escultor grafías, escaparates para exposiciones, display de exhibición para  ferias, museos, exposiciones, entre otros. Paula lamenta que en muchos eventos de gobierno o iniciativa privada utilicen plástico, “siendo el cartón una alternativa que no daña al planeta”.

En noviembre de 2017 Graphicut  participó en el Gran Premio de México, ahí instaló un taller para niños en los que armaron autos de fórmula 1 de cartón.

Graphicut empezó hace 3 años en un pequeño local con dos personas, algunos ahorros y el apoyo familiar que, hasta ahora, lo provee de materia prima. Luego, con un crédito bancario compró la máquina estrella: un robot de corte.

Hoy cuenta con una bodega  de 200 m2, un buen sotck de material y ventas en línea, “el local comercial pasó a la historia, pues el modelo no da para tener un punto de venta”, afirma Paula.

Los clientes de Paula son gente joven, estudiantes, escuelas. Vende en el Bajío principalmente, en Ciudad de México, León y Aguascalientes. Por lo pronto no se ha acercado a ninguna aceleradora, pues prefiere ir creciendo a su propio ritmo y adquirir experiencia y fortaleza “tal vez más adelante lo intente”.   

Por ahora el gran reto es convencer a los mexicanos de las riquezas de un material olvidado y alejar las dudas sobre su resistencia y durabilidad.


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